15/09/2026
HABLEMOS DE RESISTENCIA
“No temamos ensuciarnos la mano” Papa León XIV
“No temamos comprometernos con las consecuencias que implica reconstruirnos como sociedad, de reconstruirnos como vínculos…hermanos, constructores de nuestra misma ciudad, de nuestra provincia, de nuestro país.” Arzobispo de Resistencia Monseñor Ramón Dus
COMUNIDAD, TRANSFORMACION URBANA Y FUTURO INCLUSIVO.
Ante el caótico rumbo que ha tomado Resistencia y su Área Metropolitana, Ha sido revelador para la decisión de abordar este espacio de reflexión las frases que encabezan esta nota, pues ambas nos marcan un rumbo y una conducta esperada. En la de León XIV nos desafía a involucrarnos más allá de las consecuencias. Nos invita a dejar de ser espectadores y pasar a ser actores de nuestro destino colectivo.
En la de Monseñor Dus, nos recuerda que estamos dañados como sociedad y que todo abordaje no debe soslayar que la esencia de la vida en sociedad es la construcción del bien común. Que no es válido un proyecto que solo atienda intereses particulares o sectoriales. Que la ciudad es una construcción colectiva como lo es la provincia como lo es el país. En esta comunión radica el concepto de Nación, que va más allá de las simbologías, del fanatismo deportivo o de los dogmas radicalizados de las concepciones ideológicas extremas.
Panorama
La ciudad de Resistencia, Capital de las Esculturas, otrora Polo Multimodal y concentrador del comercio, industria y desarrollo del NEA, ha disminuido su protagonismo en este último aspecto. Si bien en parte se debe a la existencia de nuevas vinculaciones de las redes de transporte, antes inexistentes, que conectan directamente a las demás provincias, la crisis actual se agudiza con las transformaciones de los modelos de producción que han llevado al cierre de industrias básicas tradicionales carentes de competitividad, cooperativas y pymes que no fueron capaces de adaptarse a los cambios y a los recurrentes ciclos de bonanza y quiebre de la macroeconomía argentina, la que fue rediseñada por la dictadura militar del 76 al 83 al cambiar el Modelo de Producción por el Modelo financiero.
Resistencia y su área metropolitana, además fue y sigue siendo receptora de población rural expulsada del campo por la creciente tecnificación y el cambio de escala de las unidades productivas agrícolas; esta masa poblacional se constituye de mano de obra no calificada para la cual la ciudad no tiene una oferta ocupacional productiva. Tampoco una planificación que ordene su recepción, lo que se traduce en una ocupación desordenada del territorio, recurrentemente en tierras fiscales y bajos adyacentes a las lagunas del área y lo más preocupante, con las ocupaciones ilegales de tierras de particulares, registrándose en el último censo conocido 241 asentamientos irregulares o barrios populares lo que representa unas 35.000 familias, el equivalente a 100.000 personas, es decir el 30% de la urbanización total, siendo su regularización desde 1980 al presente marcadamente lento e insuficiente. La más crítica es la zona sur- La Rubita y ex campo de Tiro- pero no se hallan exentos la zona Norte y Noroeste, expuesta a riesgos ambientales por periódicas inundaciones. Estos conglomerados no cuentan con servicios básicos y se abastecen mayormente por conexiones clandestinas de agua y energía eléctrica.
La ciudad no se hallaba preparada para dar respuestas a esta creciente expansión y se consolida como el aglomerado urbano concentrador de los mayores índices de pobreza y desigualdades sociales. La industria de la construcción que daba ocupación productiva a parte de esa masa poblacional con escaza formación laboral, al retirarse la inversión del estado de la generación de obra pública, queda reducida al esfuerzo de los inversores particulares, desarrolladores y profesionales interesados que da trabajo a un 35% de esa masa poblacional.
El agravante es que la expansión desmedida de la mancha urbana que avanza sobre zonas rurales y periurbanas, proponen una baja densidad ocupacional y afecta áreas de extremo riesgo hídrico, tanto al sur como al norte, incluyendo riberas de riós y lagunas. Esta vulnerabilidad hídrica también se detecta en las localidades que crecen periféricas a Resistencia como lo son Colonia Benítez, Margarita Belén, zonas de Colonia Popular y sectores de Puerto Tirol.
Estudios del comportamiento hídrico sobre el territorio reafirman esta vulnerabilidad que no solo es amenazada por las crecientes ocasionales de los ríos sino que las precipitaciones son cada vez más recurrentes y más perjudiciales.
La baja inversión privada.
No se debe a la ausencia de interés del sector privado que las inversiones en urbanizaciones y construcciones nuevas no incrementen su incidencia en la alicaída economía de la ciudad. Por el contrario, los inversionistas existen pero se ven obligados a migrar a otras ciudades capitales, Corrientes, Posadas e inclusive Asunción, puesto que la gestión de una inversión inmobiliaria en la ciudad de Resistencia se transforma en un trámite interminable. Una verdadera carrera de obstáculos e impedimentos donde querer hacer las cosas conforme a derecho termina en frustraciones y desencanto. Lo único que avanza aceleradamente es la informalidad. Aprobar proyectos de urbanizaciones y de Construcción de edificios como así también habilitar actividades comerciales, demanda años de infructuosas gestiones.
Proponemos:
Cambiar los modelos de gestión de la gobernanza ciudadana desarrollados en los últimos cincuenta años que nos han llevado a la situación presente y en la comprensión que la ciudad no es el resultado de las políticas de los gobernantes de turno ni de los numerosos planes desarrollados en escritorio y que acumulan polvo arrumbados en bibliotecas sino que es la construcción de generaciones de seres anónimos que la habitan: Sus ciudadanos, proponemos desarrollar una Plataforma de trabajo que comprenda:
• Resistencia Conectada: Espacio de debate sobre el tejido social y el desarrollo urbano. En definitiva “Somos Resistencia” Tejiendo Alianzas ciudadanas para la reconstrucción social y económica.