10/12/2025
Este fin de semana viví algo inesperado.
Durante el fin de semana de velitas estaba compartiendo con parte de la familia en una casa de campo en Chinauta.
Nada raro, nada peligroso… o eso pensé.
A las 5:45 a.m. del domingo, me caí desde un camarote mientras dormía.
No había baranda, no tomé medidas de seguridad, y ese “exceso de confianza” me pasó factura.
Resultado:
👉 Una herida de 7 cm en el labio inferior
👉 7 puntos de sutura
👉 Golpes en brazos, tórax y rodillas
Pudo haber sido mucho peor.
Lo comparto porque a veces creemos que las situaciones “pequeñas” no requieren precauciones.
Pensamos: “eso no me pasa a mí”, “no vale la pena”, “yo controlo”…
Y subestimamos el riesgo.
La enseñanza que me deja esto es simple:
Hay que tomar las medidas necesarias, aun cuando creemos que no hacen falta.
La vida puede cambiar en segundos por cosas que damos por obvias.
Esto no es drama.
Es un recordatorio.
Y una invitación:
✔️ A no confiarnos demasiado
✔️ A cuidar nuestra integridad y la de quienes amamos
✔️ A ser conscientes de que la prevención siempre será más fácil que la recuperación
Hoy estoy bien, y agradecido.
Pero también más alerta, más consciente y más responsable.
Si este mensaje te sirve para evitar un accidente, ya valió la pena compartirlo.
✨ Nada está de más cuando se trata de nuestra seguridad.