03/09/2026
¿Qué tiene que ver esto con mi marca personal?
Quizá, para algunas personas, muy poco.
Para mí, absolutamente todo.
Porque mi marca personal no es únicamente lo que hago cuando trabajo. También es la persona que soy cuando termina mi jornada, cuando cierro el ordenador y cuando dejo por unas horas el mundo inmobiliario.
Soy agente inmobiliaria, sí.
Pero también soy una mujer a la que le gusta la música, los festivales, bailar, reírse hasta que duela la barriga y compartir momentos con las personas que quiere.
Y creo que hay algo bonito en no tener que separar todas esas partes de nosotros para resultar “profesionales”.
Nunca he sido especialmente fan del alcohol y nunca lo he necesitado para disfrutar pero tampoco creo que eso sea lo importante.
Lo importante es que estos momentos también forman parte de mí.
De cómo disfruto.
De lo que me emociona.
De las personas con las que elijo compartir mi tiempo.
De la vida que existe más allá de mi profesión.
Durante mucho tiempo había entendido la marca personal como una versión cuidadosamente editada de mí misma: aquello que mostraba porque encajaba con mi profesión y aquello que dejaba fuera porque pensaba que podía no encajar.
Yo prefiero otra manera de entenderla.
Ser profesional no significa dejar de ser persona.
Y, en mi caso, creo que precisamente la autenticidad está en poder mostrar las distintas facetas que conviven en mí sin sentir que tengo que pedir permiso para ninguna de ellas.
Así que sí, seguiré compartiendo casas, proyectos, aprendizajes y mi día a día como agente inmobiliaria.
Y también seguiré compartiendo la música que me gusta, los festivales, las risas, los viajes, los amigos y esos pequeños momentos que hacen que todo lo demás tenga sentido.
Porque mi marca personal no es un personaje.
Es la suma de todo lo que soy.