Fernando Camarillo

Fernando Camarillo Licenciado en Derechos Especialista en Contratos, Derecho Penal, Civil, Notarial, Bienes Raíces

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La Última Ejecución Civil en México: Un Capítulo Final de la Pena de Muerte 🇲🇽La tarde del 17 de junio de 1957, la histo...
26/08/2025

La Última Ejecución Civil en México: Un Capítulo Final de la Pena de Muerte 🇲🇽

La tarde del 17 de junio de 1957, la historia de la justicia penal en México marcó su último capítulo con respecto a la pena de muerte aplicada a civiles. Fue en Hermosillo, Sonora, cuando dos hombres fueron llevados al paredón, en lo que sería la última ejecución oficial de este tipo en el país.

Los sentenciados fueron Juan Zamarripa y Francisco Ruiz Corrales, ambos encontrados culpables de crímenes atroces: la violación y as*****to de menores de edad. Zamarripa había agredido y asesinado a Ernestina Leyva en 1950, en la comunidad yaqui de Pótam. Por su parte, Ruiz Corrales fue condenado por el ataque brutal a la pequeña María de la Luz Margarita Mendoza Noriega, de apenas seis años.

El escenario de la ejecución fue la Penitenciaría de Hermosillo, ubicada cerca del Cerro de la Campana, hoy convertida en museo. En aquella época, el Código Penal de Sonora (1949) contemplaba la pena máxima para delitos especialmente crueles, como:

Homicidios con sevicia o brutalidad excesiva Parricidios o as*****tos con alevosía, premeditación o traición Crímenes cometidos durante un secuestro o asalto.

En su artículo 254, el código establecía sin ambigüedades:
“Al autor de parricidio, o de homicidio calificado por asalto, plagio, premeditación, alevosía o traición, se le aplicará la pena de muerte. Basta una sola de estas calificativas para imponerla.”

Ambos casos cumplieron con estos criterios. Las solicitudes de clemencia fueron rechazadas por el entonces gobernador Álvaro Obregón Tapia, hijo del expresidente Álvaro Obregón. Así, sin indulto y con sentencia firme, los condenados fueron fusilados en el Cuartel Militar de Hermosillo.

Este acto, aunque impactante, también representó el fin de una era: fue la última vez que México aplicó la pena de muerte a civiles. Desde entonces, el país ha transitado hacia un modelo de justicia donde la vida humana no puede ser extinguida por decisión del Estado.

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