03/09/2023
Las inmobiliarias a menudo se ven envueltas en mitos que se han construido sobre la base de malas experiencias previas. Estas percepciones erróneas suelen originarse en casos en los que las personas han tenido tratos desafortunados, ya sea con inmobiliarias poco confiables o individuos que se hacen pasar por asesores inmobiliarios
Mito: Las inmobiliarias inflan los precios
Este es un prejuicio que se encuentra con frecuencia, pero en realidad, es completamente infundado. Nuestros ingresos se generan exclusivamente a través de comisiones, lo que hace imposible inflar los precios en una venta. En el 90% de las transacciones, se involucra un crédito hipotecario que realiza una valoración de la propiedad. Cualquier intento de elevar el precio por encima de los valores respaldados por la tasación impedirá que la propiedad se venda o alquile. En ambos casos, esto resulta en pérdida de tiempo y recursos en la promoción del inmueble (publicidad, campañas, salarios, entre otros), lo que puede llegar a ser poco rentable o incluso causar perdidas
Mito: Las inmobiliarias solo estafan
Lamentablemente, el sector inmobiliario no está debidamente regulado, lo que abre la puerta a personas no calificadas y con malas prácticas, como cobrar por visitas a inmuebles o por apartarlos. Esta situación ha llevado a la proliferación de estafadores que desaparecen o, en casos extremos, ofrecen propiedades inexistentes. Siempre verifica que la inmobiliaria o asesor sea confiable; un asesor de confianza nunca te pedirá pagos anticipados por visitas o apartados.
Mito: Las inmobiliarias exigen una gran cantidad de requisitos y depósitos para rentar
En realidad, como inmobiliarias, solicitamos lo básico: renta, depósito y un aval u obligado. En algunos casos, se recurre a una póliza de arrendamiento, lo que implica una investigación más exhaustiva y la solicitud de varios requisitos. Esto se debe a que el despacho asume la responsabilidad de los pagos atrasados, tanto de la renta como de servicios, además de posibles daños al inmueble y desalojo. El objetivo es minimizar los riesgos y reducir la probabilidad de tener un inquilino problemático