01/05/2026
Damos gracias a Dios por todos los clientes que han confiado en nosotros durante estos primeros 7 AÑOS de trabajo ininterrumpido.
Dios les bendiga y guarde!!
Dios no mira tu experiencia en los años trabajados. Mira tu corazón mientras trabajas.
Pablo escribió a unos esclavos. Literalmente. Gente sin sueldo, sin vacaciones, sin posibilidad de renunciar.
Y les dijo: "Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres" (Colosenses 3:23).
Detente ahí. A esclavos.
Si Pablo le pide eso a alguien que lava pisos bajo amenaza de látigo, ¿qué te está pidiendo a ti cuando estudias para un examen, cuando barres tu cuarto, cuando atiendes una mesa en tu primer trabajo?
Te pide lo mismo: hazlo desde el alma (eso significa el griego ek psychēs), como si Cristo fuera el que recibe tu tarea, tu turno, tu esfuerzo.
No dice "hazlo perfecto". Dice "hazlo de corazón".
Hay una diferencia enorme:
— Trabajar para los hombres es trabajar por el aplauso, el sueldo, el "me vio el jefe".
— Trabajar para el Señor es trabajar igual cuando nadie ve.
Por eso el versículo siguiente (v. 24) remata: "sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís".
Tu jefe terrenal puede no notarte. Cristo sí.
La pregunta no es qué haces. Es para quién.