12/05/2026
Durante la cuarta semana de gestación, ocurre un fenómeno biológico que desafía lo que creemos saber sobre los cetáceos: los embriones de delfín desarrollan pequeños brotes de extremidades traseras. Estas estructuras no son simples protuberancias; contienen la base celular y el tejido para formar piernas reales, un eco innegable de cuando sus ancestros caminaban sobre la tierra firme hace 50 millones de años.
El proceso, revelado en detallados análisis de embriología evolutiva, demuestra que el código genético para construir extremidades terrestres sigue intacto en su ADN. Sin embargo, este asombroso desarrollo anatómico dura muy poco tiempo. Alrededor de la octava semana, un interruptor genético apaga este crecimiento, y las células de las patas traseras entran en un proceso de reabsorción programada, desapareciendo por completo antes del nacimiento.
Registros publicados en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences explican que este "frenazo" estructural está regulado por la inhibición en la expresión de genes específicos, impidiendo que el esqueleto posterior se consolide. Ocasionalmente, este mecanismo regulador falla, resultando en cetáceos que nacen con aletas pélvicas asombrosamente funcionales, una prueba viviente de su pasado terrestre y de...