08/08/2012
La comunicación interna de una empresa
Por qué es una acción fundamental y cómo aplicarla.
Hoy está teóricamente asumido que la comunicación es una actividad fundamental en la vida de una empresa u organización. La comunicación es un recurso, un activo que hay que gestionar y que concede un valor diferencial que repercute en la imagen, productividad y calidad de vida de una entidad.
Los procesos de comunicación, desde una perspectiva sistemática, permiten a la organización mantener la coordinación entre sus distintas partes y alcanzar así su característica esencial: la de ser un sistema coordinado.
La comunicación es, además, un instrumento de cambio. La comunicación interna permite la introducción, difusión, aceptación e interiorización de los nuevos valores y pautas de gestión que acompañan el desarrollo organizacional de una empresa.
La comunicación favorece las iniciativas y moviliza la creatividad, convirtiéndose en un factor de integración, Todas estas características contribuyen a la mejora de la calidad de vida laboral y a la calidad del producto o servicio ofrecido por la organización, al aumento de la productividad y el incremento de la competitividad. La organización no sólo deberá competir en la calidad de los servicios o productos que ofrezca, sino en la calidad de vida laboral que otorgue a sus activos humanos.
La buena gestión de la comunicación interna debe alcanzar un objetivo básico: cubrir las necesidades de la comunicación que presentan los individuos o grupos que conforman la empresa. En este sentido, la mejora de los procesos de comunicación interna exigen la elaboración de un plan estratégico.
El primer paso es conseguir un firme compromiso de parte de la alta dirección. Luego se debe realizar un diagnóstico de la situación de comunicación actual de la entidad. Los planes de comunicación deben basarse en una auditoría de la comunicación y no en la intuición de los gustos del equipo directivo.
El siguiente paso es diseñar un plan que contenga los objetivos, la selección de medios de planificación de acciones, temporalización, establecimiento de mecanismos y procedimientos para el seguimiento durante y al final de la implementación.
Un punto fundamental es sensibilizar, mentalizar y formar en comunicación a los empleados de todos los niveles, para que tomen conciencia de la importancia de la nueva estrategia. La difusión del proyecto a toda la organización, buscando y alcanzando el cambio actitudinal y compromiso de los distintos actores implicados es una condición imprescindible para el éxito del mismo.
Por último, se debe focalizar en la implementación y seguimiento. La implementación debe ir acompañada de un sistema de seguimiento y retroalimentación constante, para identificar las desviaciones a los objetivos y sus causas y poder diseñar acciones correctas.
La gestión de este recurso debe tener como objetivo básico, cubrir las necesidades de comunicación de los distintos actores de la organización y de su entorno más inmediato.
El éxito se verá reflejado al conseguir un cambio de valores y de cultura organizativa que predisponga a la entidad a comunicarse. Una vez, aplicado y en funcionamiento, la empresa está lista para explorar la comunicación externa.