Vivir en Barracas. Un placer cotidiano

Vivir en Barracas. Un placer cotidiano Y también en algún ayer más reciente,
la autopista destruyero parques y manzanas,
desplazo familias y negocios,
partiendo al barrio en dos.

En algún ayer
las barracas que le dieron el nombre,
almacenaron cueros de los saladeros
y la Montes de Oca se llamó Santa Lucía
y tenía aquella mítica parada
de la pulpera rubia de los ojos celestes. En algún ayer
los bizcochos Canale,
las galletitas Bagley,
y hasta las medias París,
nacían a ritmo fabriquero
donde hoy se levantan
Palacio Lezama, Moca y Barracas Central. En este hoy,
el turismo alternativo,
la gastronomía, los sets de filmación,
los reciclajes arquitectónicos,
los colores de Pérez Célis y Santa María,
reviven y amalgaman pasado y presente
de un Barracas que nos renueva
el placer cotidiano de habitar su paisaje.

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Buenos Aires

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