18/11/2016
La ciudad tiene una extraña virtud
Hay zonas que coinciden con su música
Entré a su casa y el hombre, hospitalario a pesar de la solemnidad de su cabeza (me hizo acordar al Cuchi Legizamón, un salteño) empezó a hablar como pensando en voz alta.
Yo le había preguntado porqué vendìa. Pero, como si no tomara en cuenta mi pregunta, siguió diciendo:
-Cuando quiero transmitir la placidez de vivir acá, me viene a la cabeza aquel luthier de barba blanca que me arreglaba los instrumentos: queriendo generalizar lo saludable del violín que estaba afinando para que tocara su hija (una pequeña y gran violinista), no podía dejar de referirse a la insalubres interferencia de los ruidos callejeros, a los que uno se acostumbraba sin darse cuenta.
La apariencia agradable de la vida equivalía a un paisaje; un jardín verde creciente abrazando el propio hogar. (Ahí me convencí que era de Salta; me acordè de La Zamba Soltera. Su media tolerable de siliencio tenía un plus propio de quien había crecido entre monatañas.
-La vida urbana, dijo, es obligatoria e insalubre.
Desde ahí, podría llegar a decirse que “la placidez del llegar a casa”, debería ser un derecho humano elemental.
El edificio está sobre la calle; pero por alguna razón es como si estuviera, a la vez, atràs o dentro de una burbuja. Aquí -por esas casualidades de la ciudad- la calle parece acortarse, como un camino de la montaña. Se encoge a la medida de sus cuadras, empieza en una plaza y se bifurca hacia otra plaza (hizo mun gesto con la mano de pájaro volando).
Agregó:
-Es de fácil acceso, y de recorrido luminoso.
Dan ganas de quedarse y luego de vivir aquí, uno se aquerencia sin percatarse.
Cosa rara, los mejores lugares de la ciudad esconden un extraño pasado.
Ese parque, uno de los lugares más bellos de la ciudad; antiguamente era um sitio tenebroso. Si nos fijamos en las metrópolis del mundo, los puntos de concentración del placer, fueron, sin embargo, en una época recóndita, rincones de sufrimiento.
La tierra es como un cerebro que compensa los dolores.
Justo en ese parque, suelen verse maratonistas civiles corriendo alrededor.
Cuando se llega al límite de máxima impotencia, el cerebro genera una sustancia placentera gracias a la cual el cuerpo recupera bellamente las metas que parecìan imposibles.
Vivir también es un juego.
Frente a edificios franceses, a pasos de una avenida y de parques. Se ve ese un edificio, de los tiempos en que la construcción se hacía sobriamente con materiales de buena calidad. De líneas estiradas, luminosas armoniza con la hospitalidad de su entorno.
Da a una vista arbolada, que es como una isla de sol, verde y silencio. Salvo algunas cosas, todo acá es luminoso. Los ambientes son generosos. Justamente, por sus características, este departamento cuenta con el espíritu que garantiza una vida agradable, libre de las interferencias del ruido.
Amagué con cierta necedad a preguntarle, ¿si le gusta tanto por qué se muda?
Me adivinó la intención y me miró como diciendo: no sea estúpido..
Me retiré calladamente con cierta timidez
Si usted siente pensó en su departamento mientras escuchaba esta narración; entonces usted es el destinatario del mensaje.
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Abogado Carlos Tobal
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