06/10/2026
Hoy despedimos con enorme tristeza a Marta Speratti, una mujer que dejó una huella profunda en la educación y en la vida de tantas familias de Cañuelas.
Para mí, Marta fue mucho más que una reconocida docente: fue una gran suegra, una mujer generosa y afectuosa, a quien recordaré siempre con inmenso cariño y gratitud.
La vida quiso, además, unir nuestras historias de una manera muy especial: Marta había sido maestra de mi marido, Santiago Cesteros. Años después, nos encontraríamos formando parte de una misma familia. Son esas vueltas maravillosas de la vida que hoy adquieren un significado todavía más profundo.
Quienes tuvimos el privilegio de conocerla sabemos que su legado vive en sus alumnos, en su familia y en cada persona que recibió una palabra, una enseñanza o un gesto de amor de su parte.
Gracias, querida Marta, por todo lo que sembraste y por el cariño que me brindaste. Te recordaré siempre con amor, respeto y una profunda admiración.
Descansá en paz. Tu paso por esta vida dejó una huella que el tiempo jamás podrá borrar.