22/04/2018
LA TASACIÓN, intuición del sentido común o una Ciencia?
Adelantarse debidamente a un hecho estimativo del valor económico más probable en el que un comprador y vendedor estarían dispuestos a convenir la transacción de un bien inmueble, es intuitivo al sentido común o una ciencia?
La ciencia está ligada al conocimiento métodos precisos de investigación y aplicación a un campo determinado. Los métodos y procedimientos matemáticos utilizados en el análisis valuatorio justificarían a presunción que La tasación, se encuadra satisfactoriamente dentro de la definición de ciencia y que en este marco llevando adelante determinadas técnicas se podría asegurar un resultado.
Algunos minimizadores de lo que verdaderamente está en juego a la hora de emitir un juicio de valor lo ven sólo como cuestión de olfato, de ojo de buen cubero y de mero sentido común, elemento este último indispensable pero evidentemente menoscabo y exiguo por sí solo.
La Tasación independiente de su propósito, merece ser tratada con mucho respeto, dadas las implicancias consecuentes y de efectos inherentes al valor económico del bien.
Resulta incuestionable destacar que de la justeza, precisión y confiabilidad que reúna la tasación se posibilitará el acercamiento entre comprador y vendedor para cerrar el negocio jurídico. En otros casos, la tasación podrá acreditar o no el acceso la ilusión de la vivienda propia a través de un crédito hipotecario, o resultar definitoria en el análisis de riesgo de una financiación con otros fines, etc., derivando entonces que del grado de calidad responsabilidad y profesionalismo dependerá que esos sueños puedan materializarse o se frustren.
Entender entonces, la importancia sustancial que tiene la tasación como definidora de decisiones o negocios, es de fundamental importancia para todos aquellos que necesitan de “ella”, pero en mayor grado para aquellos que tenemos LA RESPONSABILIDAD de emitirla e informarla.
Sin duda en mayor o menor medida los dos elementos de la incógnita que plantea el título de la nota, deben ser aplicados evitando la tendencia a los extremismos cientificistas o intuitivos, los que deben ser conjugados por el tasador en la práctica de la tasación.
El conocimiento profundo de todas las metodologías valuatorias, la apoyatura en datos objetivos y concretos de la realidad y la utilización de estadísticas, aportan el andamiaje científico a la formación del tasador, el cual deberá conocer el arte de amalgamarlas, conjugarlas, recrearlas y comunicarlas adecuadamente en cada valuación con una alta dosis de sentido común.
Por ende el Tasador que es quien en definitiva AVALA y es responsable de llegar a ese delicado equilibrio de múltiples lecturas de la realidad y sus condicionamientos y que concluyen en el valor tasado debe reunir capacitación e incumbencia profesional específica, mantenerse permanentemente actualizado y estar muy atento a toda la realidad que lo rodea.