17/07/2026
Empecé en el rubro inmobiliario cuando todavía los departamentos se buscaban en el diario… ya te imaginás hace cuánto estoy en esto.
Soy Shantal Melamud.
Hace casi dos décadas elegí un camino que, sin saberlo, terminaría convirtiéndose en mi forma de vivir.
Empecé en 2007, cuando todavía iba al colegio y hacía guardias los fines de semana en la inmobiliaria familiar.
Era otra época.
Los departamentos se publicaban en los clasificados de los diarios y en las vidrieras de las inmobiliarias. Sonaba el teléfono fijo y los clientes llegaban a la oficina para recorrer las propiedades desde una computadora que hoy parecería prehistórica.
No existían los recorridos virtuales, las redes sociales, los drones ni la inteligencia artificial.
Existía el tiempo.
El tiempo para escuchar, conocer a las personas y entender qué necesitaban de verdad.
También viví una Argentina muy distinta. Un mercado inmobiliario que cambió con cada gobierno, cada ley y cada desafío económico.
Vi cómo nuestra profesión evolucionó, se profesionalizó y nos impulsó a capacitarnos cada vez más.
Y, sinceramente, me alegra.
Hoy tengo el privilegio de compartir esta profesión con colegas extraordinarios. Personas con las que podemos colaborar, confiar y crecer juntos. Porque cuando trabajamos con profesionalismo y ética, ganamos todos, pero sobre todo ganan quienes confían en nosotros.
Después de tantos años entendí algo muy importante:
No existen las operaciones perfectas.
Existen personas.
Existen desafíos.
Y existen profesionales que eligen encontrar soluciones.
Cada familia que me abrió la puerta de su casa, cada propietario que confió en mí y cada comprador que me permitió acompañarlo dejó una huella.
Ellos también construyeron a la profesional que soy hoy.
Por eso sigo eligiendo este camino.
Sigo eligiendo acompañar familias.
ayudar a cumplir nuevos proyectos.
encontrar oportunidades donde otros ven obstáculos.
Porque para mí el mundo inmobiliario nunca fue solamente un trabajo.
Es una vocación.
Es aprendizaje constante.
Es compromiso.
Y es la enorme responsabilidad de acompañar historias que muchas veces cambian una vida.
Después de todos estos años sigo convencida de algo: