12/02/2024
11 de Febrero de 2024.
Canonización Mama Antuna.
Mama Antula nació en Santiago del Estero, una provincia pobre en el norte de Argentina, en 1730, y desde muy joven decidió rebelarse contra los mandatos patriarcales que recaían sobre las mujeres de su clase social, negándose a casarse o convertirse en monja.
En vez de ello, se hizo beata, como llamaban en la época a las laicas consagradas cristianas. A los 15 años, empezó a acompañar a los jesuitas de la Compañía de Jesús en su tarea de evangelizar a los pueblos originarios, desafiando las reglas de la época que no permitían a las jóvenes viajar en compañía de hombres.
Gracias a la educación que recibió de los jesuitas aprendió a leer y escribir –según sus biógrafas, “fue la primera escritora rioplatense”-.
También aprendió quechua (o quichua, como le dicen en el norte argentino), el idioma de los nativos. A pesar de que no era miembro formal de la orden, por ser mujer, su labor como divulgadora de la obra jesuita sería clave, en especial por el papel que tomaría luego de la dramática salida de la Compañía de Jesús del continente americano. Tras el destierro de los jesuitas, Mama Antula, entonces de 38 años, tuvo una “epifanía”, según cuentan sus devotos: recibió la misión de continuar con la práctica de los ejercicios espirituales, a pesar de su prohibición.
En ese momento eligió su nombre de Iglesia: María Antonia de San José, y dedicó el resto de su vida a mantener viva la obra de los jesuitas. Y luego, hizo algo que aún hoy resulta asombroso: cruzó el país, desde el norte hasta el centro, pasando un tiempo en varias provincias, para llevar la obra de los jesuitas hasta Buenos Aires, entonces el centro del Virreinato del Río de la Plata. Ocurrió en 1905, cuando la religiosa Vanina Rosa logró curarse de una grave enfermedad tras rezarle a la fundadora de la Santa Casa para que la sane.
La confirmación de ese milagro llevó a su beatificación en 2016.
Un segundo milagro -la recuperación de un hombre que estaba al borde de la muerte tras un accidente cerebrovascular, en 2017, en la provincia de Santa Fe, y que tuvo una recuperación inexplicable luego de que su esposa le rezara a Mama Antula- permitió que ahora sea declarada santa.