12/04/2020
¡Contagiémonos todos!
Sí, contagiémonos de su inocencia, de su bondad, de sus nobles sentimientos, de su gran corazón, de su empatía, de su positivismo, de su sencillez, de su capacidad de amar. Seamos como los niños que son felices con poco, creen en la magia, sueñan mucho y cuando crecen, entienden perfectamente que: “Sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos”.