06/03/2026
“El zapato barato y la asesoría gratuita.”
Imagina que entras a una zapatería y preguntas:
— ¿Cuánto cuestan esos zapatos?
La vendedora no te dice el precio de inmediato.
Primero te explica:
Que la suela es antiderrapante.
Que la plantilla es de microfoam.
Que es piel genuina.
Que están diseñados para descanso.
Que no son cualquier zapato.
Después de toda la explicación, te dice:
— Cuestan $500.
Y tú respondes:
— Ah, gracias…
Y te vas a comprar unos de plástico más baratos.
Días después regresas con ampollas, dolor y molestias… esperando que el zapato bueno ahora solucione lo que el barato empeoró.
En la asesoría inmobiliaria sucede algo similar.
Muchos llegan con una pregunta nada más.
Se explica valor, estrategias, riesgos, redes de clientes y confianza, incluso se sostiene emocionalmente.
Y después dicen:
— Gracias.
Y se van.
A veces con otro servicio barato
A veces a intentar hacerlo solos.
Por ello, las asesorias tienen un valor y el tiempo también.
Porque quien se va a quedar, se va a quedar.
Y quien no, aunque le regales la información, tampoco lo hará.
Ser profesional también implica poner límites.
Y entender que el conocimiento tiene valor que se da a respetar.