13/09/2026
¿Hay voluntad?
El caso del exfiscal Fodich ha causado una conmoción comprensible. Si los hechos se acreditan, no estaremos ante faltas éticas, sino ante criminalidad grave incubada dentro de las instituciones llamadas a perseguirla. La reacción pública ha sido inmediata, como corresponde.
Pero esa severidad no puede ser selectiva.
Hace trece años, la solicitud de quiebra de Curauma S.A. fue presentada en Santiago, pese a que la sociedad tenía domicilio legal en Valparaíso, y radicada en el 2º Juzgado Civil. Según los antecedentes conocidos, correspondía al 6º. No es un detalle informático: compromete al juez natural y la legitimidad de todo lo actuado.
La solicitud invocó una deuda cercana a 85 millones de pesos y terminó interviniendo una sociedad propietaria de miles de hectáreas urbanas, tasadas en millones de UF. De comprobarse una manipulación, estaríamos ante el uso del sistema judicial para conducir una quiebra hacia un tribunal determinado. Pocas conductas son más graves para el Estado de derecho.
¿Hay voluntad de esclarecerlo?
La CAPJ debe entregar la trazabilidad íntegra de la distribución del 26 de septiembre de 2013: sistema, criterios, ponderaciones, usuarios, accesos, modificaciones, anulaciones, reingresos, reasignaciones y respaldos. La materia, el número de causas por tribunal y la carga total debieron producir un resultado objetivo. Si fue otro, corresponde explicar quién intervino, cómo y con qué propósito.
Si los registros fueron eliminados, debe determinarse cuándo, por quién y con qué autorización. La desaparición de la evidencia no puede servir de coartada a quienes debían custodiarla.
La PDI tampoco puede llamar investigación a la mera recepción de antecedentes proporcionados por la institución investigada. Se requiere una auditoría forense independiente de la CAPJ, sus sistemas, servidores, contratos tecnológicos y proveedores. Investigar exige buscar la evidencia allí donde debe estar, aunque incomode al Poder Judicial.
La pregunta alcanza también a los medios. ¿Hay voluntad de abrir espacio al Caso Curauma mediante reportajes, entrevistas y editoriales? Es fácil condenar un escándalo ya expuesto. La independencia periodística se demuestra cuando el poder preferiría que nadie preguntara.
Desde enero de 2026 existe una querella de Manuel Cruzat Infante que identifica hechos, intervinientes y líneas concretas de investigación. Ya no es admisible refugiarse en la antigüedad o complejidad del caso. Las instituciones se respetan fiscalizándolas, no protegiéndolas de la verdad.
Chile reaccionó ante el escándalo del exfiscal. Bien. Ahora debe demostrar si su indignación alcanza también a un mecanismo que torció la distribución judicial, forzado una quiebra y prolongado sus consecuencias durante trece años. Lo único que permanece en duda es la voluntad.
www.casocurauma.cl
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