19/05/2026
José Miguel Huerta, querellado por estafa
El abogado José Miguel Huerta Molina, de Claro y Cía., no comparece en la querella de Manuel Cruzat Infante de enero de 2026 como expresión de excelencia jurídica, sino como síntoma de una abogacía degradada: aquella que utiliza el derecho como tecnología de captura.
- Querella 7º Juzgado de Garantía de Santiago:
https://drive.google.com/file/d/1g41HhMlfmAubEyWKtLb9V9aE3X5gCO19/view?usp=share_link
La querella lo individualiza, junto a Cristóbal Eyzaguirre, como querellado por estafa residual y otros engaños, atribuyéndoles participación en la representación de Euroamerica Seguros de Vida y de su filial APESA dentro de una secuencia que habría combinado contratos, transferencia de inmuebles, quiebra, distribución de causa, intervención de síndico, renuncias procesales y cierre patrimonial. No se trata, por tanto, de una mera controversia profesional, sino de una imputación sobre el uso funcional del aparato jurídico para producir un resultado económico ilegítimo.
La diferencia es decisiva. Un buen abogado somete el interés del cliente al marco del derecho. Un mal abogado invierte esa relación: somete el derecho al interés del cliente. Allí deja de haber técnica jurídica propiamente tal y aparece otra cosa: instrumentalización normativa, abuso de procedimiento, captura de jurisdicción y administración estratégica de la apariencia de legalidad.
Por eso el Caso Curauma golpea directamente la legitimidad profesional de Huerta. Cuando la formación jurídica se pone al servicio de una operación torcida, deja de ser mérito y pasa a ser agravante ética. La abogacía no se mide por la habilidad para producir efectos procesales; se mide por la fidelidad mínima a la función pública del derecho.
En esa clave, la querella no lo engrandece: lo reduce. Lo muestra como un operador jurídico cuestionado por haber contribuido, según la acusación, a convertir formas legales en vehículo de despojo.
José Miguel Huerta está querellado por estafa. En un abogado, esa frase no es sólo un dato penal. Es una impugnación de oficio.
Con ese expediente encima, sus credenciales dejan de operar como pedestal y pasan a operar como contraste acusatorio: socio de Claro y Cía., profesor de derecho civil, abogado de la Universidad de Chile, con estudios de posgrado en Stanford University, miembro del Colegio de Abogados de Chile A.G. y de la American Bar Association. Todo ese capital profesional no lo absuelve ni lo eleva; lo compromete.
I www.casocurauma.cl
Colegio de Abogados de Chile A.G. American Bar Association Derecho UC Universidad de Chile