27/05/2025
Tal vez es la primera vez que siento tan claramente que algo se avecina. En procesos de duelos y reestructuración personal profundos, como los que estamos viviendo actualmente, la identidad personal se cuestiona; los mecanismos defensivos, las creencias, y las fantasías ya no están siendo un factor de alivio y de relativa seguridad. Seguir actuándolas implica profundizar o generar más sufrimiento personal y a nuestro alrededor, por lo que ha sido necesario asumir que también una parte nuestra tiene que morir, si queremos dar espacio a lo que realmente queremos para nosotres. Este acto de valentía es desestructurante, implica por primera vez enfrentar los desafíos de la vida desde otro marco, otra narrativa, otra consciencia, con herramientas desconocidas. No es que no tengamos herramientas y recursos necesarios, sólo no tenemos el registro que ellas son las que nos ayudarán desde ahora en adelante. Entonces aparecen pistas concretas, en una voz interior suave pero consistente: descansa, come bien, medita, respira, llora, haz yoga, escribe, limpia, bota, regala, recicla, sal a tomar sol, camina descalza, habita tu cuerpo, siente, date permiso, cuídate, di no, di sí, comparte con quienes te quieren. Después de un tiempo de hacerle caso a esta voz, nos damos cuenta que estamos en otro camino, ya no es el mismo que el anterior. Hay una sensación diferente, aunque no hay nada concretamente diferente, pero la mente ya no está obsesionada con algunas ideas, la angustia ha ido cesando, podemos dormir mejor, el cuerpo se siente más suave, de a poco la vida se disfruta más. Sabemos que se está formando algo gracias a todo lo que hemos soltado, lo que hemos llorado, duelado, pues le estamos dando un espacio donde aparezca, un nido donde puede crecer. Y la sensación es doble, también está la fuerte intuición que todo lo que realmente quiero en mí y para mí, ya está cuajando, “está viniendo”. De alguna forma está traspasando desde el plano de las ideas, al material. Simplemente tenemos fe que así es. Porque le hemos dado espacio, porque hemos ido intensionando semillas en esa dirección y sostenido su cuidado. Ahora sólo queda tener paciencia (sigue abajo)