09/08/2026
SINCERÍN NO NACIÓ PARA ESTAR EN EL ABANDONO NI PARA PROTAGONIZAR ACTOS EMPAÑAN NUSTRO TERRUÑO
Sincerín fue un pueblo pujante. Tuvimos industria, ganadería, buenos cultivos de arroz, sorgo y caña. Tuvimos jóvenes que se destacaron en el deporte y gente trabajadora que soñaba con un futuro mejor.
Hoy duele ver cómo mucho de aquello se ha perdido. Duele ver a nuestros jóvenes crecer sin oportunidades, sin empleo, sin escenarios deportivos dignos y, muchas veces, sin una razón para creer que mañana puede ser mejor.
Yo fui líder en mi pueblo. Luché, soñé y trabajé por Sincerín. Pero también tuve que emigrar para poder buscar las oportunidades que aquí no encontraba.
Y hoy, desde donde estoy, no quiero mirar hacia atrás con nostalgia. Quiero mirar hacia adelante con esperanza.
A nuestra juventud quiero decirle algo:
No permitan que les hagan creer que Sincerín está condenado a la pobreza y al abandono.
Un pueblo puede levantarse cuando su gente decide dejar de conformarse.
Necesitamos recuperar nuestros campos, apoyar al campesino, impulsar el deporte, atraer educación y emprendimiento, crear oportunidades para nuestros jóvenes y exigir administraciones que trabajen por la gente y no solamente aparezcan en época electoral, que entristece es que tan fácilmente el pueblo les abre alma, vida y corazón y se convierten como Shakira: Ciegos, sordos, mudo y hasta olvidadizos ….será que van con un embrujo? No, el problema eres TÚ que debes quitarte las cadenas de esclavitud que nos enseñaron a llevar, piensa diferente, crean en los prospectos tuyos y lucha!!!
No se trata de buscar culpables.
Se trata de asumir responsabilidades.
Sincerín tiene gente valiosa, tierras, talento, historia y, sobre todo, una juventud que merece un futuro diferente.
Yo tuve que salir para poder progresar y aprender de ver lo que sabía que existía pero difícil de alcanzar.
Quiero que llegue el día en que nuestros jóvenes no tengan que abandonar Sincerín para encontrar las oportunidades que merecen.
Ese debe ser nuestro sueño.
Sincerín puede volver a ser grande.
Pero esta vez, debemos construirlo entre todos.
Porque el futuro de Sincerín no está escrito.
Lo escribimos nosotros.