05/04/2020
Seremos mejores.
Un maestro le dice a sus discípulos que en cada ser humano hay dos lobos: el del resentimiento, la mentira y la maldad; y el de la bondad, la alegría, la misericordia y la esperanza. Ellos están en permanente lucha. Los discípulos le preguntan ¿cuál de los dos lobos crees que gane? El maestro los mira con ternura y sabiduría y responde: el que cada uno alimente. Creo que podemos adaptar esta historia que un maestro espiritual me contó, a la situación que estamos viviendo. Hay dos lobos dentro de nosotros en estos días de cuarentena: el del pesimismo, el alarmismo, el descontrol, el negativismo, la ira, y la irresponsabilidad, y otro que se expresa en optimismo, serenidad, realismo, control emocional, responsabilidad y bondad. Hay que decidir cuál gana. Podemos alimentar al primero y generar la peor de las situaciones en los hogares, o podemos buscar motivos que impulsen a tener la mejor actitud y hacer de esta dura situación una oportunidad de crecimiento personal. Nadie puede decidir por nadie. Yo propongo tres alimentos para el segundo lobo:
1.Confianza. Creo en en la humanidad, en la ciencia y en la capacidad que tiene el ser humano de sobrevivir. No somos una especie débil, hemos superado otros momentos duros y este lo vamos a superar. Esta confianza implica ser responsables en cada una de nuestras acciones. Entender que sólo ganamos la batalla si nos cuidamos con dedicación y compromiso. Esta confianza se expresa en bondad con los que están a nuestro lado, tolerancia a lo que nos molesta de ellos, generosidad para compartir más de lo que esperábamos, solidaridad para ayudarlos y firmeza para hacer lo correcto.
2.Amor. Muchas veces decimos que todo lo que hacemos, lo hacemos por nuestra familia, que es lo más importante. Pues es el momento de demostrarlo: cuidándolos, consintiéndolos y dejándolos fluir en libertad. El confinamiento debe estar impulsado por la decisión de amarlos intensamente. Sólo así se puede superar la rutina de estos días. Amarlos implica sacrificios para ceder, negociar, consensuar en las situaciones en las que nos sentimos desbordados o en conflictos. El reto es amarnos ahora, cuando estamos compartiendo mucho más tiempo con ellos.
3.Espiritualidad. La metáfora de meternos al interior de nuestros hogares parece una invitación muy fuerte a vivir de otra manera, a re-inventar nuestras dinámicas cotidianas, nuestras prácticas de producción, a hacer la vida con más sencillez y humildad desde lo íntimo de nuestro corazón. Sí, parece una invitación a viajar hacia dentro de nosotros, a conocernos más, a aceptarnos tal cual somos y amarnos en libertad. Eso implica trascender, ir más allá de lo obvio, de lo útil, de lo material, de lo económico y descubrir el valor primero de la vida y de las cosas mismas. Por eso creo en la importancia de tener experiencias espirituales: orar, meditar, leer poesía, contemplar, etc. Estoy seguro que eso alimenta bien al segundo lobo.
No tengamos miedo, seamos responsables, no perdamos la esperanza y vivamos esta experiencia con la certeza de que de ella saldremos siendo mejores seres humanos.