07/10/2024
🌟 Crónica de un Administrador de Propiedad Horizontal: Retos y Aportes del Gremio en Colombia 🌟
En medio de un día agitado, con el teléfono sonando constantemente, correos electrónicos acumulándose y residentes esperando respuestas inmediatas, se desarrolla la vida de un empresario de la administración de propiedad horizontal en Colombia. Las puertas de la oficina parecen no cerrarse nunca, y a pesar de que las responsabilidades parecen multiplicarse cada día, este trabajo es, sin duda, una pieza clave en la estructura de convivencia moderna.
Hace 17 años tomé la decisión de dignificar esta gestión y motivar a muchos colegas a valorar y cobrar lo justo por su trabajo. Sabía que esto no sería fácil, pero estaba convencido de que la administración de propiedad horizontal merecía el reconocimiento y el respeto de todos los involucrados. Desde entonces, cada paso que he dado ha estado dirigido a cumplir con este propósito. Spath Gestión Corporativa S.A.S., la empresa que fundé, se ha convertido en mi mayor orgullo, y es gracias a ella y al equipo excepcional de administradores que me acompaña, que hemos logrado ponerle el alma a cada copropiedad asignada.
Uno de los hitos que más satisfacción me ha dado es lograr la certificación ISO 9001 por Icontec. Lo veía como un reto inalcanzable al principio, pero gracias al apoyo de mi directora general y nuestro equipo asesor externo, lo logramos. Ahora, no solo tengo una empresa certificada en calidad, sino también una organización que ya no depende solo de mí. He construido un equipo de jóvenes competentes, y me llena de orgullo ver cómo aprovechan las oportunidades para brillar y arrancar con éxito sus trayectorias laborales.
Todo comienza con una llamada temprano en la mañana. Una tubería se rompió en uno de los edificios bajo mi administración. El pánico se desata entre los residentes, pero para nosotros, los administradores, esto es solo un reto más en el día a día. Sin embargo, lo que muchos no ven es que, detrás de cada reparación, hay decisiones calculadas y una planificación constante para evitar que estos incidentes se conviertan en caos. Las emergencias pueden ser impredecibles, pero la capacidad de resolverlas es lo que define a este gremio.
Desde hace años, el rol del administrador de propiedad horizontal ha evolucionado considerablemente en Colombia. Lo que antes se veía como un simple gestor de edificios, hoy es una figura central en la vida de las comunidades. Somos responsables no solo de la infraestructura física, sino también de la convivencia y armonía de los residentes, que son un microcosmos de la diversidad colombiana.
Cada propiedad tiene su propio ecosistema. Aquí, en medio de las paredes compartidas, surgen conflictos entre vecinos por el uso de áreas comunes, la tenencia de mascotas, o incluso el nivel del volumen de una fiesta. Como administradores, actuamos como mediadores, navegando entre normas legales, expectativas de los residentes y las inevitables tensiones que surgen en la convivencia diaria. A veces somos vistos como jueces, otras veces como consejeros, pero siempre con el compromiso de mantener el orden y garantizar que todos vivan en paz.
Uno de los mayores desafíos que enfrentamos es el manejo de las finanzas. Las propiedades horizontales, en su mayoría, funcionan con presupuestos ajustados y una estricta vigilancia de cada peso invertido. Desde los cobros de las cuotas de administración hasta la contratación de servicios de seguridad y aseo, nuestra responsabilidad es asegurar que cada gasto sea transparente. He aprendido que la confianza de los copropietarios se gana con años de trabajo honesto, pero se puede perder en un segundo si no se manejan con total transparencia los recursos.
En estos años también he tenido que enfrentarme a la difícil tarea de reclamar a los constructores cuando las cosas no se hacen bien. He sido un defensor constante de los intereses de los inversionistas de buena fe, lo que me ha ganado, inevitablemente, muchas inamistades con algunos constructores. Sin embargo, mi lealtad y compromiso siempre han estado con los clientes que confían en mí. Trato de ser mediador y reclamar lo que es justo, porque sé que estoy aquí para proteger los intereses de quienes creen en nosotros. No siempre se recibe un agradecimiento por esta labor, pero queda la satisfacción del deber cumplido.
Ser empresario de este gremio no solo es enfrentar problemas. Cada logro alcanzado, cada residente satisfecho, refuerza el valor que aportamos a la sociedad. Pienso en la importancia de mantener los espacios limpios y seguros, en cómo cada día nuestras decisiones contribuyen a crear entornos agradables para vivir. Es satisfactorio ver cómo, a pesar de las adversidades, las comunidades crecen y se desarrollan gracias a una gestión eficiente. Hoy me siento orgulloso de liderar Spath Gestión Corporativa S.A.S., con el mejor equipo de administradores, y de cómo hemos logrado construir una empresa que pone el corazón en cada gestión.
Generar empleo ha sido uno de los mayores logros. Puedo decir con orgullo que hemos generado empleos directos e indirectos, siempre respetando la legalidad. No pretendo decir que somos perfectos, pero en un entorno económico complicado, seguimos luchando y enfrentando los desafíos con la cara en alto. Tener los mejores proveedores en cada área y mantenerme alejado de los conflictos de intereses ha sido fundamental para construir relaciones estratégicas que aportan al crecimiento de nuestra empresa y de nuestros aliados.
Hoy, en medio de tiempos de crisis y desafíos económicos, creo firmemente que los incentivos son esenciales para fortalecer al sector. Es en estos momentos cuando el apoyo y la flexibilidad del entorno empresarial pueden marcar la diferencia. Incentivar la generación de empleo y la innovación dentro de las empresas no solo impulsa el crecimiento, sino que también fomenta la confianza entre los trabajadores, los clientes y los proveedores. Son estas acciones las que nos permiten seguir adelante, superar las dificultades y consolidar un futuro más sólido para nuestras empresas y para el país en general.
Más allá de los edificios, también está la ciudad. Nuestra labor se extiende al impacto positivo que tenemos en el desarrollo urbano. Los conjuntos residenciales y edificios comerciales que gestionamos son parte del entramado de nuestras ciudades, y cada proyecto bien llevado contribuye a que las zonas sean más ordenadas, seguras y agradables. Somos, en cierto sentido, los guardianes del orden urbano.
Al final del día, más que un empresario, me siento un constructor de comunidad. Los retos son muchos, sí, pero las recompensas también. Saber que a través de mi trabajo ayudo a crear espacios donde las personas pueden vivir con tranquilidad, seguridad y respeto, es el mayor aporte que puedo hacer a la sociedad.
Juan Carlos Spath Galofre