19/04/2024
Su teléfono sonó en la Iglesia por accidente durante la prédica. El pastor lo regañó, los diáconos lo amonestaron, algunos hermanos le dijeron algunas indirectas otros lo regañaron y su esposa siguió sermoneándolo sobre su descuido todo el camino a casa, se Podía ver la vergüenza y la humillación en su rostro.
Nunca más volvió a pisar la Iglesia.
Esa noche, se fue a un bar. Todavía estaba nervioso y temblando. Derramó su bebida en la mesa por accidente. El mesero se disculpó y le dio una servilleta para que se limpiara. El conserje trapeó el piso. La gerente le ofreció una bebida de cortesía, mientras también le daba un gran abrazo y le decía: "No te preocupes, hombre. ¿Quién no comete errores?".
No ha dejado de ir a ese bar desde entonces.
Lección: A veces nuestra actitud de creyentes aleja a las almas de la Iglesia. Nuestra actitud rompe nuestras relaciones y destruye nuestras familias. Puedes marcar la diferencia por la forma en que tratas a otras personas, especialmente cuando cometen errores.