05/12/2023
Yeshúa ha estado preparando este lugar durante los últimos dos mil años para su novia: "En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”. (Jn.14:2-3)
Durante este tiempo la novia debía estar preparada y consagrada para la llegada del novio. ¿Cuándo regresaría el novio por ella? Nadie lo sabía. Si los amigos e invitados preguntaban al novio cuándo sería la boda, tampoco éste lo sabía, pues en efecto sólo el padre del novio determinaba el momento en que su hijo estaba preparado para ir a buscar a la novia, dependiendo si el lecho nupcial estaba listo.
Aunque en muchos matrimonios judíos de aquellos tiempos el hijo sabía el tiempo aproximado de la boda, pero éste por respeto a su padre y a su autoridad en el hogar (donde viviría junto a su novia) afirmaba que sólo su padre lo sabía: "Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre. Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo”. (Mr.13:32-33)
Según las tradiciones hebreas, el novio iba a buscar a la novia generalmente a la medianoche, por ello era necesario que la novia estuviese velando. Esto es a lo que se refería Jesús en la parábola de las 10 vírgenes (Mt.25). Se debe dejar en claro que ninguna de las vírgenes era la novia, pues Yeshua no puede casarse con 10 mujeres, sino más bien eran las sirvientas de la novia, las cuales debían estar preparadas con lámparas con aceite para alumbrar el camino al novio cuando llegará en busca de la novia en medio de un campo oscuro de Israel.
Cuando el novio finalmente regresaba por su novia sonaba una segunda trompeta (la última trompeta) que era el sonido de un cuerno de carnero (Shofar). Este anunciaba la llegada del novio. Así será la llegada de Jesús en busca de la Iglesia: "Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los mu***os en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”. (1Tesl.4:16-17)
Durante este momento se gritaba "Bendito el que viene", tal como lo dejó claro Jesús (Mt.23:39), y luego era recibido como rey en el Chuppah (Cámara nupcial).
Jesús será recibido como el Rey de reyes en el Cielo cuando llegue con su Iglesia. En este punto comienzan las Bodas del Cordero.
Según las tradiciones, las bodas judías duraban 7 días, una semana (Gn.29:22-28; Jue.14:1-18). En profecía bíblica, 1 semana de días equivale a 1 semana de años.
El novio y la novia debían permanecer en la cámara nupcial durante estos 7 días, mientras que el amigo del novio permanecía en la puerta esperando anunciar la consumación del matrimonio una vez informado por el novio. Esto es a lo que se refería Jesús en las bodas de Caná: "El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo está cumplido”. (Jn.3:29)
Esto ocurría la primera noche de boda (Gen.29:23), y como prueba de la virginidad de la novia se guardaba la sábana con la mancha de la sangre de aquella noche según lo exigía la ley (Deut.22:13-21). YESHÚA viene por una Iglesia sin mancha y sin arruga (Ef.5:25-27). ¡Nosotros somos la Iglesia! Prepárate y espera a Yeshúa , quien te compró a precio de sangre.