25/09/2025
Demasiados cristianos, incluidos pastores, están JUZGADO el ministerio de Charlie Kirk por la OFENSA, no por la verdad.
Se están distanciando porque sus charlas en los campus incomodan a la gente, como si la controversia anulara el impacto y el valor del Evangelio.
Esto está al revés.
La verdad ofende.
Siempre lo ha hecho.
¿Por qué fue crucificado Jesús? Porque ofendió a la gente. ¿Por qué fueron martirizados los apóstoles? Porque ofendieron a la gente.
Si no estamos dispuestos a causar ofensa, hemos escogido la cosmovisión equivocada.
La misma Escritura es ofensiva para las mentes caídas.
Kirk entregó lo que a los cristianos modernos les falta desesperadamente: valentía.
Hemos estado ahogándonos en discursos sobre la “amabilidad”.
Charlas interminables sobre la “contextualización”. Exigencias constantes de “relevancia”. Pero ¿valentía? Silencio absoluto.
Y, sin embargo, la valentía es lo que hace posible un ministerio eficaz. Un verdadero compromiso cultural.
Una verdadera evangelización. Una verdadera apologética. Sin ella, la amabilidad se convierte en cobardía disfrazada de verborrea teológica. La contextualización se vuelve compromiso, con diploma de seminario incluido.
Kirk se esforzó por ser amable. Kirk fue relevante. Kirk fue el cristiano más comprometido culturalmente de nuestra generación. Pero lo que lo hizo eficaz no fue su elegancia, sino su columna vertebral. Tuvo el valor de hablar toda la verdad en una cultura que exige medias mentiras.
Como advirtió Jesús: “Si el mundo os odia, sabed que a Mí me ha odiado antes que a vosotros” (Juan 15:18).
El odio y la ofensa son la respuesta natural del mundo a la verdad sin concesiones.
Eso no es solo ministerio. Eso es cristianismo del Nuevo Testamento.
-Craig Ireland