10/05/2026
“Porque ¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma?” — Marcos 8:36
Reflexión: El hombre que se reía del cielo
Dicen que Noé construyó un arca mientras la gente se burlaba de él. Lo llamaban loco, viejo “deguañingao”, “pariguayo celestial” y hasta “saltacocote del diluvio”. Pero cuando comenzaron a caer las primeras gotas, los mismos que se reían empezaron a tocar la puerta del arca con más nervios que un puerco en Nochebuena. Así es la vida: hoy muchos se ríen del evangelio, pero mañana podrían llorar buscando una oportunidad que ya pasó.
También Sansón creyó que su fuerza era eterna; jugó con el pecado como quien juega con un perro amarrado. “Puede jugar con la cadena, pero no con el perro.” Y terminó moliendo en prisión, porque “el corazón de la auyama solo lo conoce el cuchillo”.
La vida es un relajo… hasta que deja de serlo.
El Día de la Montaña Rusa: entre el sancocho, el maco y el fin del mundo
Compadre… el mundo anda más raro que una gallina poniendo huevos cuadrados. Aquí “nos mean y dicen que llueve”, y la gente aplaude como focas en carnaval. El arroz está llegando “de piconazo”, los huevos “de carambola”, y el pobre está “como peine en cabello malo”: trancao por todos lados.
Dicen en el barrio:
—“Cuando el hambre da calor, la batata es refresco.”
Y otro responde:
—“El hombre sin cuarto hiede a porra.”
¡Ay mi madre! Esto parece “la fiesta de los monos a rabazos limpios”.
Un tiguerón del colmado dijo:
—“Están podando el árbol antes de que llegue el invierno.”
Y el otro contestó:
—“Sí, pero el que no aguante presión, que coja una yola.”
Aquí hay más “chupamedias” que cucharas en comedor popular. Gente diciendo:
—“¡Qué gran idea, jefe!”
Aunque el jefe tenga menos luces que un apagón en Quimbamba.
Porque “cada maestro con su librito”, pero hay algunos libros que parecen escritos por un chivo harto de jobo.
15 refranes dominicanos fresquecitos como pan de agua
“Burro no come bizcochito.”
“Cuando la yuca es grande, la tierra se abre.”
“Chivo que no grita, colín con él.”
“Culebra no se coge en lazo.”
“Cada pan tiene su queso.”
“Con candela y puya, hasta el diablo suda.”
“Cuando tú ibas, yo ya venía.”
“Cuarto en mano y c**o en tierra.”
“Date brillo, cadenita, que tu moho llega.”
“De mejores casas me han botado.”
“Viejo, pero no pendejo.”
“Yerba mala nunca muere.”
“Zapatero, a tus zapatos.”
“Una res mala daña un ganado.”
“Cuando el río suena, agua trae.”
Adivinanza cibaeña
“Tengo dientes y no como,
tengo cabeza y no pienso,
si me usan mucho me rompo,
y sin mí andas despeinao.”
Respuesta: El peine.
Fábula: El guaraguao y el pitirre
Un guaraguao se creía dueño del cielo. Volaba alto mirando por encima del hombro a los demás animales. Pero un pequeño pitirre comenzó a perseguirlo y darle picotazos.
El guaraguao, cansado, preguntó:
—“¿Y tú no tienes miedo?”
El pitirre respondió:
—“Más vale valor pequeño que orgullo grande.”
Moraleja:
“A cada guaraguao le llega su pitirre.”
Décima campesina dominicana
En el colmao de Mundito
se armó tremendo rebú,
uno hablando del menú
y otro oliendo a chivito.
Dijo un viejo muy clarito:
“Lo gratis sale bien caro.”
Y un loco gritó en descaro:
“¡Nos venden sueño y espuma!”
Mientras otro, con su bruma,
bebía café sin jarro.
La parte seria: Cristo y el corazón endurecido
El mundo vive riéndose, pero hay una verdad que no puede esconderse: todos compareceremos ante Dios. Muchos tienen dinero, fama, seguidores y apariencia de felicidad, pero por dentro cargan tristeza, miedo y vacío. El hombre puede engañar a la gente, pero no a Dios.
Judas Iscariote vendió a Jesús por monedas y terminó destruido por dentro. Pedro negó al Maestro, pero lloró arrepentido y encontró perdón. Ahí está la diferencia: uno endureció el corazón y el otro reconoció su pecado.
Cristo sigue llamando al arrepentimiento. No mañana. Hoy.
Muchos están “estirando el chicle después que la burra lo masticó”; jugando con el pecado, creyendo que siempre habrá tiempo. Pero la vida es como neblina: aparece un momento y luego desaparece.
Jesús murió en la cruz para darnos salvación y remisión de pecados. Solo en Él hay vida eterna. No en la riqueza, no en la política, no en el orgullo, no en las filosofías humanas. “Al final de la partida, tanto el rey como el peón vuelven a la misma caja.”
Dios todavía extiende su mano. Aunque hayas caído, aunque estés roto, aunque te sientas lejos, Cristo puede restaurarte. Pero debes arrepentirte de verdad.
Porque llegará el día en que ya no habrá tiempo para excusas. Y muchos que hoy dicen:
—“Va a llover, no moja…”
descubrirán demasiado tarde que la tormenta sí era real.
Por eso:
“Si te detienes a tirarle piedras a cada perro que te ladra, nunca llegarás a tu destino.”
Camina hacia Cristo. Él sigue esperando.