01/02/2026
El cielo ganó a una mujer extraordinaria y yo perdí a mi mayor tesoro: mi madre 🤍
Una madre ejemplar, una mujer incansable, trabajadora, fuerte y llena de amor. De esas mujeres que no se rinden, que luchan en silencio, que dan todo sin pedir nada a cambio. Mamá nos amó a todos sus hijos por igual, con un amor limpio, sincero y constante. Siempre estuvo ahí… en los momentos buenos, en los difíciles, en los silencios y en las palabras justas cuando más las necesitábamos.
Fue mi confidente, mi apoyo, uno de los motores más grandes de mi vida. Muchas de las cosas que soy hoy, muchas de las fuerzas que tengo, nacieron de sus consejos, de su ejemplo y de su fe en mí. Gracias a ella soy quien soy.
Aún espero sus llamadas en las mañanas, preguntándome si ya me levanté, como siempre hacía. Aún espero escuchar su voz cuidándome, pendiente de mí, porque sé que siempre me llevaba en sus oraciones, que siempre me tenía presente en cada una de sus plegarias.
Y cuando entro a su habitación, mi corazón todavía guarda la esperanza de que esté ahí… de poder acostarme a su lado, como tantas veces lo hice, sentir su presencia y su amor, aunque sea por un instante más.
Mi madre se rodeó de gente buena, porque ella misma era luz. Era querida, respetada y amada por todos los que tuvieron el privilegio de conocerla. Luchó con el corazón para que cada uno de sus hijos saliera adelante, y siempre, con orgullo en la mirada, nos decía que estaba orgullosa de nosotros… y ese orgullo lo llevo tatuado en el alma.
Hoy duele, y duele mucho. Pero también queda la gratitud infinita de haber tenido una madre como tú. Tu amor no se va, tu enseñanza no muere y tu presencia vive en cada paso que damos.
Descansa en paz, Mi reina hermosa, Tu legado vive en nosotros. Te amaré por siempre. 💐🤍