14/10/2025
🏗️ Dos factores que garantizan una compra inmobiliaria segura (y por qué el Estado debe hacer más)
Es lamentable la situación que atraviesan muchos compradores de viviendas en plano. Con frecuencia escuchamos historias de familias que invierten sus ahorros en proyectos que nunca se entregan o que presentan serios incumplimientos. Esta realidad refleja un problema estructural: la falta de controles eficaces y de consecuencias reales para quienes fallan a los compradores.
Por eso, siempre recomiendo a mis clientes considerar dos factores fundamentales de seguridad antes de comprometer su dinero.
El primer factor es la historia y reputación de la constructora. En nuestro país existen empresas serias, con años de trayectoria y un verdadero compromiso con sus clientes. Apostar por una constructora responsable es una forma concreta de proteger el patrimonio y evitar sorpresas desagradables.
El segundo factor es realizar la compra bajo el amparo de un fideicomiso. Este mecanismo legal ofrece una de las mayores garantías de seguridad, siempre y cuando se verifique que el depósito se haga directamente al fideicomiso. No basta con confiar en promesas verbales: el comprador debe exigir documentos que respalden la operación y comprobar que todo esté correctamente estructurado.
A esto se suma un tercer elemento esencial: contar con un buen asesor inmobiliario. Un asesor profesional no solo orienta al comprador en la elección del proyecto, sino que también verifica los antecedentes de la constructora, analiza los contratos y vela por los intereses de su cliente durante todo el proceso. Un asesor capacitado y ético puede marcar la diferencia entre una inversión segura y una experiencia frustrante.
Sin embargo, la responsabilidad no puede recaer únicamente en el ciudadano. El Estado debe asumir un rol más activo, con normas claras, controles rigurosos y sanciones efectivas para quienes engañan o incumplen. La prevención no debería depender solo de la prudencia individual, sino de un sistema que priorice la transparencia y la confianza.
Hoy vivimos en un país donde, lamentablemente, muchas veces no hay consecuencias. Y mientras eso no cambie, seguiremos viendo historias de personas que pierden sus ahorros por falta de protección.
Proteger al comprador no es una opción; es una obligación.