Jorge Ramón Arquitectos

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El Gran Quito!
05/06/2026

El Gran Quito!

31/05/2026

ESTATUTO AUTONÓMICO - BARRERA vs RODAS vs YUNDA

1. AUGUSTO BARRERA 2011-2012 Izquierda correísta estatista. Autonomía para blindar Quito como bastión de PAIS. "Más Estado municipal".
¿Para qué lo quería? Competencias exclusivas en suelo y transporte. Blindar el Metro y políticas sociales. Manejo propio de impuestos.
¿Qué hizo real? El que más avanzó. Creó Secretaría de Territorio, armó borradores con constitucionalistas. Lo frenó la consulta popular obligatoria y el costo político.
Relación con cantones: Centralista. El Estatuto era para fortalecer al DMQ. Veía la cantonización como amenaza.
Postura sobre COOTAD: Reformarlo para darle más dientes al DMQ.

2. MAURICIO RODAS 2014-2019 Centro-derecha tecnocrática. Autonomía para gestión eficiente y atraer inversión. "Quito ciudad global".
¿Para qué lo quería? Agilizar trámites y APP. Manejo de cooperación internacional directa. Menos tutela de Finanzas para endeudamiento.
¿Qué hizo real? Solo discurso. Lo mencionó en campaña y en 2 informes. Nunca presentó borrador. Usó “Quito Ciudad de Oportunidades” como sustituto.
Relación con cantones: Indiferente. No se oponía, pero su foco era Quito urbano consolidado.
Postura sobre COOTAD: Usarlo. Decía que con el COOTAD actual ya se podía hacer gestión si había voluntad.

3. JORGE YUNDA 2019-2021 Populismo pragmático. Autonomía como eslogan para confrontar al Gobierno. "Que no se metan con Quito".
¿Para qué lo quería? Excusa para pelear con Carondelet. Justificar gasto social. Ningún proyecto técnico concreto detrás.
¿Qué hizo real? Pura retórica. Lo usaba en ruedas de prensa cuando el Gobierno le bloqueaba algo. Cero equipos técnicos, cero documento.
Relación con cantones: Opositor. Lo usó para decir “no nos dividan”. Le convenía el voto masivo de Calderón y Los Chillos.
Postura sobre COOTAD: Culparlo. El COOTAD era la excusa para todo lo que no hacía.

LAS 3 DIFERENCIAS CLAVE:
Barrera: Ideológico. Quería autonomía para ejecutar un modelo de ciudad de izquierda. Tuvo equipo y papeles. Lo mató el cálculo político.
Rodas: Gerencial. Quería autonomía para ser eficiente y “ciudad global”. Fue eslogan. Nunca le metió mano porque gobernar con el COOTAD era más fácil.
Yunda: Defensivo. Usó “autonomía” como escudo contra el Gobierno. Cero contenido técnico. Era un garrote político.

¿POR QUÉ LOS 3 FRACASARON?
Porque vieron el Estatuto como un fin político, no como herramienta técnica.
Y porque creían que el problema de Quito es que tiene poco poder.
El problema real es que tiene demasiado territorio desordenado para el poco poder que tiene.

ESTATUTO vs EL GRAN QUITO:

Estatuto: Pregunta ¿Cuánto poder tiene Quito? Solución: Más competencias para el mismo Municipio colapsado. Resultado: Un alcalde con más poder sobre un caos más grande.
El Gran Quito: Pregunta ¿Cómo se ordena Quito? Solución: Organizarlo en 6 cantones con sus propias realidades, vocaciones y necesidades + 5 centralidades con vocaciones redefinidas del Quito Central. Resultado: 6 alcaldes y una región metropolitana gobernable, con autonomías y presupuestos propios para cada Canton, un Quito Central planificado, resiliente y sostenible

Barrera, Rodas y Yunda querían un Municipio más fuerte.
El Gran Quito quiere una región metropolitana que funcione.

El Estatuto le ponía esteroides al enfermo sin curarle las fracturas.

JRG

31/05/2026

LO QUE HAY QUE SABER:

Estatuto Autonómico de Quito

1. ¿Qué es?
Es un proyecto para darle a Quito un régimen especial de gobierno, similar a una autonomía regional. Buscaba que el Municipio tenga competencias exclusivas en planificación, suelo, transporte, ambiente y finanzas, con menos tutela del Gobierno Central. Como Madrid o Barcelona en España. Se basa en el art. 238 y 269 de la Constitución 2008 que permite Distritos Metropolitanos Autónomos.

2. ¿Quién lo propuso?
Augusto Barrera, alcalde 2009-2014, con su bloque de Alianza PAIS. Lo impulsó fuerte en 2011-2012. También lo retomó Pabel Muñoz en campaña 2023. Siempre desde sectores de la izquierda correísta. La derecha quiteña tradicional nunca lo empujó porque teme perder control del Municipio.

3. ¿Cuál es su tufo ideológico?
Descentralización con control político central.
Tufo de izquierda estatista: más poder para el Municipio, pero con la idea de que el Estado-Municipio planifique todo. No es liberal. No promueve APP ni autonomía de parroquias. Es “autonomía hacia arriba”: Quito vs Gobierno Central, pero no Quito vs sus territorios. En el fondo buscaba blindar Quito como bastión político de PAIS ante gobiernos nacionales de otra línea.

4. ¿Por qué nunca se implementó?
Requiere consulta popular cantonal y aprobación de Asamblea. Nadie quiso quemarse políticamente.
Miedo a la fragmentación: El Gobierno Central teme que Quito maneje su propio suelo, renta petrolera o impuestos.
El propio Municipio le sacó el cuerpo: Implica más competencias pero también más responsabilidades. Es más cómodo pedir plata a Finanzas que cobrar impuestos propios.
No hubo consenso: Las parroquias rurales temen que Quito urbano se quede con todo. Calderón, Los Chillos ven el Estatuto como “más centralismo quiteño”.

5. ¿Tiene ventajas con el Municipio colapsado?

Ninguna

6. ¿Por qué no conviene hoy vs El Gran Quito?

El Estatuto Autonómico arregla la relación Quito-Gobierno. No arregla Quito-Quito.

El colapso es por escala y desorden interno. Tener más autonomía no te da más suelo en La Carolina, no te arregla 1500 propiedades del Centro Histórico, no te lleva el Metro a Calderón.

El Gran Quito ataca el problema real: el territorio.
El Estatuto ataca el problema secundario: la tutela.

Primero ordenamos la casa con 6 cantones de El Gran Quito y 5 centralidades redefinidas del Quito Central. Después pides autonomía. Al revés es ponerle motor de Ferrari a un bus con las llantas desinfladas.

Conclusión, General:
El Estatuto Autonómico no es malo en sí. Es inoportuno.
Hoy Quito no necesita más poder. Necesita más orden.
Cuando tengas El Gran Quito funcionando, ahí puedes pelear un Estatuto para que cada cantón tenga dientes.
Hoy sería darle más poder al mismo caos.

JRG

29/05/2026
29/05/2026

*Quito Despierta: De la Batalla del Pichincha al Gran Quito*

204 años después, el liderazgo vuelve a nacer en las faldas del volcán

Por: Jorge Ramón Gallegos, Arquitecto

Ayer, 24 de mayo, conmemoramos 204 años de la Batalla del Pichincha. El día que Quito cerró el proceso independentista del Ecuador y le enseñó al continente que aquí se pelea hasta ganar.

Tuve el honor de asistir a la gentil invitación de mi dilecto amigo, Dr. Óscar Terán, a la presentación de su libro Quito Despierta. Una obra que recoge artículos brillantes de distintos autores dedicados a esta ciudad. Gracias, Óscar. Tu convocatoria no solo presentó un libro. Presentó un llamado.

Un llamado a los quiteños de nacimiento y a los quiteños de corazón, esos 3 millones que hoy hacemos de Quito una metrópolis, a que vuelva a ser la ciudad del liderazgo que siempre fue. Por su pasado glorioso. Y por la responsabilidad que nos toca hoy: dejar un legado para los próximos 200 años.

Ayer saludé a Óscar, a varios autores, y conocí personalmente a amigos que hasta ahora eran solo digitales. Y confirmé algo: cuando hablamos de Quito, nos brillan los ojos. Ese brillo es el mismo de Sucre en 1822. Es el brillo de quien sabe que está construyendo Historia.

Por eso hoy no hablo de nostalgia. Hablo del Gran Quito.

El Gran Quito ya despertó

No es coincidencia que las Juntas Cívicas de Ilaló, Los Chillos, Calderón y Quito Central, las que tenemos la visión del Gran Quito, hayamos firmado un acuerdo de colaboración para el proyecto de desarrollo territorial y urbano, esta semana. No es coincidencia que definamos un territorio articulado de seis cantones: tres existentes y tres que nacen cada día en la calle. Incluidos nuestros hermanos de Rumiñahui y Mejía, a quienes invitamos a sumarse con voz propia.

Tampoco es coincidencia lo que pasó ayer en el Informe a la Nación.

El Presidente Daniel Noboa Azín anunció, para sorpresa de todo el país, el apoyo total y directo del Gobierno Nacional para construir la ampliación del Metro hasta La Ofelia. Cinco kilómetros nuevos de túnel. Y la segunda estación de esos 5 km es el Centro Cívico.

En otras palabras: el destino ya tiene nombre. Y tiene financiamiento. USD 800 millones que no salen del bolsillo del pueblo. Se pagan con la monetización de la edificación pública obsoleta que será reemplazada.

El Museo Nacional, anunciado como marca de identidad, es el primer trazo. El Centro Cívico es la obra. Con Estación de Metro, prolongación de la Av. Amazonas convertida en bulevar hacia el Parque Bicentenario, y la nueva Casa Presidencial como homenaje y renovación de la Nación para los próximos 200 años.

No es casualidad la reingeniería del Ejecutivo con solo 16 ministerios. Porque el Centro Cívico es la reingeniería de la Edificación Pública. Es exactamente lo mismo: un Estado ligero, digital y estríctamente necesario, conforme al mejor aprovechamiento de los recursos del Estado y de la ciudad.

Homenaje con proyectos, no con discursos

El Gran Quito se define en seis cantones y cinco centralidades redefinidas del Quito Central:

Quitumbe: Hub de Innovación y Tecnología.
Centro Histórico: Cluster de Industria Creativa. Donde 4.000 burócratas serán reemplazados por 15.000 estudiantes, artistas y emprendimientos.
La Carolina: Biotecnología, Salud e Inteligencia Artificial.
Bicentenario: Casa Presidencial, Centro Cívico, gestión administrativa, recreación, turismo
La Ofelia: conexión intermodal con líneas de transporte a parroquias y trenes de cercanías hacia Calderón, Pomasqui y San Antonio.

Esto no es improvisación. Son consultorías que nos ha tomado más de 15 años actualizar y complementar. Son 15 años de polvo de obra, no de polvo de biblioteca.

Quito ya despertó

Hace 204 años, en estas faldas, un ejército de patriotas decidió que el Ecuador sería libre, la pasada semana, 12 ciudadanos firmamos por el Gran Quito. Ayer, en Carondelet, un Presidente decidió que el Metro llega al Centro Cívico. Ayer, en un libro, Óscar Terán nos recordó que Quito despierta cuando sus hijos se atreven.

El Gran Quito está en marcha por el talento, el trabajo y la pasión de sus hijos. Los de ahora, como los de 1822.

Señor Presidente, gracias por no dejarnos solos. Óscar, gracias por despertarnos. Quito, gracias por volver a brillar.

Porque el Gran Quito no se decreta. Se reconoce. Y se construye.
Con el coraje de Sucre. Con los números de hoy. Y con el brillo en los ojos de siempre.

¡Que viva Quito! ¡Que viva El Gran Quito!

29/05/2026

*Sinceramiento Financiero: El Gran Quito requiere administraciones honestas*

O se cobra lo que cuesta el Metro, o seguimos enterrando a la Capital

Por: Jorge Ramón Gallegos, Arq.

El Gran Quito requiere que la administración del Quito Central no impida que nuevas administraciones cantonales, modernas y digitales, sostengan un desarrollo articulado.

Pero no habrá desarrollo articulado si la capital quiebra. Y Quito va camino a la quiebra por una mentira que todos sabemos

1. La matemática que nadie quiere mostrar

El alza de pasajes prevista para 2027 pone sobre la mesa lo que la política esconde: la operación del Metro de Quito es financieramente inviable con la tarifa actual. Con menos de 150.000 pasajeros diarios en una línea de 22 km, y un costo operativo real entre $1,80 y $2,10 por viaje frente a una tarifa de $0,45, cada usuario le cuesta a la ciudad más de $1,35.

Eso son $202.500 diarios de déficit. Más de $73 millones al año solo en operación. Y eso sin contar deuda, depreciación de trenes, reposición de sistemas y mantenimiento mayor que el Metro exigirá desde 2028.

La empresa pública tiene una especialidad: quebrar lo que toca. TAME no murió por falta de demanda. Murió por administración política, populista y llena de empleados innecesarios puestos a dedo. El Metro va por el mismo riel. Una obra de $2.245 millones convertida en un hueco fiscal porque nadie tiene el valor de administrarla con números en lugar de discursos.

2. El subsidio general no es social. Es la ruta a la quiebra de Quito

Pretender que el Municipio subsidie el 75% de cada pasaje es condenar al resto de la ciudad. Quito tiene 2,8 millones de habitantes y 4.235 km² que mantener. Con ingresos propios de ∼$650 millones al año, no se puede sangrar $73 millones solo para que el Metro funcione mal.

Si quiebra el Metro, quiebra el presupuesto. Y con un municipio quebrado no hay desarrollo que valga. No se administra agua para Calderón, ni basura para Los Chillos, ni seguridad para Ilaló, ni vialidad hacia ninguna parte. Se administra la decadencia de todo el territorio.

El subsidio debe ser focalizado. Tarjeta ciudadana, cédula, el mecanismo que quieran. Pero que pague costo real quien puede pagarlo. Seguir con tarifa política es populismo contable. Y el populismo contable termina en chatarra. Y la chatarra no mueve el Quito que necesitamos.

3. El Gran Quito no se construirá con palanqueos

El Gran Quito solo se construirá con administraciones eficientes, no con nóminas infladas de empleados innecesarios ni con prebendas políticas. La empresa Metro tiene más de 1.100 funcionarios para operar 22 km. ¿En serio esa es la dotación técnica óptima? ¿O es la cuota de empleo del partido de turno?

Mientras Quito Central sostenga una burocracia dorada, no habrá plata para el Metro, ni para otras necesidades, tampoco para articular con Rumiñahui y Mejía. Mientras no se audite cada puesto, cada contrato y cada sobrecosto, el Metro seguirá siendo caja chica de la política y caja grande del déficit. Se necesita directorio técnico, metas de eficiencia, y cero tolerancia al “compadre y a la comadre”.

4. La Ruta Viva es el espejo de lo que nos sucede con casi todo.

Que se haya caído el proceso de APP para la Ruta Viva no es casualidad. Es el mismo síntoma: un municipio que no puede mostrar números creíbles, ni seguridad jurídica, ni capacidad de gestión. Ningún privado serio va a invertir donde el socio público no sabe ni cuánto le cuesta mover un tren.

La degradación de la ciudad no es física. Es financiera y es gerencial. Y avanza a pasos agigantados porque se prefiere el aplauso fácil al balance auditado. Así no construiremos el Gran Quito. Así se está enterrando a la capital.

5. ¿Qué candidato a Alcalde lo va a decir?

La pregunta es simple: ¿Quién va a tener el valor de decir que si seguimos así nos estamos comiendo la inversión del Metro que requiere el presupuesto anual necesario para reposición de sistemas en la próxima década. Con tarifa de $0,45, ese mantenimiento no existe. Se difiere hasta que un día los trenes se paren. Y cuando pare el Metro, paralizaremos la ciudad

El camino es claro y es ahora:
Tarifa técnica en 2026. No en 2027 cuando el hueco sea impagable.
Subsidio focalizado, no universal. Proteger al quintil 1 y 2, cobrar al resto.
Ingresos no tarifarios ya: desarrollo inmobiliario en estaciones, publicidad, retail. Medellín saca 15% de sus ingresos así. Quito no llega al 2% y por otro lado hace falta presupuesto para la prolongación de la avenida Amazonas y el desarrollo del Parque Bicentenario.
Limpieza de nomina: Eficiencia operativa con auditoría externa. Cero palanqueos.

El Gran Quito requiere administraciones cantonales modernas, digitales, ligeras. Pero eso empieza por sanear Quito Central. No podemos pedirle a Los Chillos, Ilaló y Calderón que sufran las consecuencias de una administración quebrada. No podemos invitar a Rumiñahui y Mejía a subirse a un tren que va al barranco.

Quito no necesita más discursos de “movilidad como derecho”. Necesita administradores que entiendan que un derecho sin financiamiento es una mentira. Y las ciudades no se construyen con mentiras. Se construyen con cuentas claras y con cobrar lo que las cosas cuestan.

Porque al Gran Quito se construye con coraje!

29/05/2026

*De la Mamá Cuchara al Gran Quito*

Museo Nacional, Reordenamiento Urbano y Centro Cívico

Por: Jorge Ramón Gallegos, Arquitecto

Nací hace 70 años en Quito, en el mero Centro Histórico. En la Clínica Pasteur de entonces, en plena “mamá cuchara” —así llamamos en quiteño a esos cul-de-sac donde la vía, después de tanto andar, retorna para volver a empezar. Desde ahí crecí con la ciudad. Por eso sé una verdad simple: toda gran transformación empieza con un símbolo que nos devuelve el sentido de pertenencia.

Bilbao en España lo entendió. El mundo repite “Guggenheim” como un conjuro, pero el museo fue apenas la punta del iceberg. Lo grande, lo que cambió la sangre de la ciudad, fue la regeneración de más de 30 hectáreas de hierro oxidado junto a la ría del Nervión. Fue devolverle el agua a la gente. Fue modernizar el Metro para que la ciudad respirara. Entonces florecieron hoteles, se levantaron edificios, el turismo se multiplicó y Bilbao se volvió leyenda. Bilbao no puso un museo. Le trasplantó un corazón nuevo a una ciudad cansada.

Quito tiene todo para hacer lo mismo, Señor Presidente Daniel Noboa. Usted ya anunció el Museo Nacional como marca de identidad nacional. Ese es nuestro Guggenheim, nuestra primera nota en la partitura del futuro. Pero igual que en Bilbao, un símbolo no camina solo. Necesita su proyecto de ciudad, su regeneración, su reordenamiento, para que la nueva fase del Metro tenga a dónde llegar.

Por eso el nuevo Centro Cívico.

En el predio de 19 hectáreas de la antigua Base Aérea, una vez trasladada a Tababela, nacerá un corazón moderno para El Gran Quito. Ahí irá la nueva Casa Presidencial, testimonio de un Ejecutivo que ya empezó su reingeniería con solo 16 ministerios: ligero, digital, decidido. Ahí llegará la segunda estación de la ampliación del Metro, porque toda nación necesita una sede donde latir. Y a la par, iniciaremos el reordenamiento de buena parte de la edificación pública del Gobierno Central y del Municipio.

Porque no se puede modernizar una ciudad que se vació a vista y paciencia de todos. El Centro Histórico, 500 años, Primer Patrimonio de la Humanidad, no puede seguir cargando 4 mil funcionarios donde deberían habitar estudiantes de todas las artes. Los burócratas municipales irán a la Plataforma Norte. Queremos devolverle al Centro la risa, la música, la vida. Queremos reemplazar puestos burocráticos por nuevas ilusiones, amaneceres y emprendimientos culturales.

Es histórico, Presidente. Usted y el nuevo Alcalde de Quito lo harán. Se lo dice un quiteño auténtico, uno que creció con la ciudad, con formación de arquitecto y manos de constructor, de planificador. Ha sido mi estudio permanente, mi desvelo por el interés público, propuesto y financiado desde la iniciativa privada, con teoría en la cabeza y polvo de obra en los zapatos, al amparo de la Ley de APPs, presentado como lo que usted conoce como unsolicited proposal.

¿Cómo se financia? Con una APP, con Alianza Público-Privada. Un modelo que reconoce el BID, el mismo que impulsa la resiliencia de las ciudades en la ruta hacia hacerlas inteligentes. No es gasto, Señor Presidente. Es inversión que se paga sola con la monetización de la edificación pública obsoleta y rehabilitada con inversión privada para sus nuevos usos. El sector profesional pone el proyecto. Usted pone la voluntad política. Y juntos le entregamos el futuro a 3 millones de quiteños y 18 millones de ecuatorianos.

En Bilbao el Metro se modernizó para que el Guggenheim floreciera. Aquí, la extensión del Metro necesita su destino: el Centro Cívico. Sin ese corazón, los 300 mil pasajeros que el Metro requiere para ser sostenible no llegarán jamás. Con ese corazón, Quito será el referente de Latinoamérica para los próximos 200 años.

Nací en la mamá cuchara del Centro Histórico de 500 años, pero pertenezco a las cinco centralidades redefinidas del Quito Central con sus 32 parroquias. Y pertenezco también a los seis cantones del Gran Quito: Quito Central, Rumiñahui, Mejía, y los tres que nacen cada mañana en la calle —Los Chillos, Ilaló, Calderón. Un territorio articulado no por decreto, sino por la vida misma. Porque el Gran Quito es el hornado de Sangolquí y los malls del hipercentro en la misma tarde. Es la estación de La Marín, la parada del Trébol y el amanecer de Tambillo. Es el Quitu Milenario de Urabia dialogando con Rumicucho. Es El Señor del Árbol y la Virgen del Quinche, es Santa Teresita y El Jesús del Gran Poder.

Necesitamos una política pública que responda a eso: un modelo de innovación, digital, ligero y fresco. Un Estado que no pese, que impulse. Seis cantones con voz propia, pero con un solo corazón latiendo para todos.

Porque el Gran Quito no se decreta. Se reconoce. Y se moderniza.

Señor Presidente, la Historia lo espera. El Museo Nacional es el primer trazo del pincel. La modernización de la infraestructura, con la nueva Casa Presidencial y el Centro Cívico son la obra para la Nación. No para este Gobierno. Para los próximos 200 años.

14/05/2026

*Modernización de Quito*

Por: Jorge Ramón Gallegos, Arquitecto

Comencé a los 19 años vendiendo ponchos de agua en las obras. A los 23, fabricaba bloques y adoquines para el Municipio de Quito, para sus contratistas y para decenas de barrios que adoquiné y pavimenté. Construí fábricas, edificios, plazas de toros, de todo un poco. Y llegué, 40 años después, a redefinir las cinco centralidades del Quito Central con sus 32 parroquias urbanas, a conceptualizar el nuevo y mejor Centro Cívico de Latinoamérica, y a definir al Gran Quito mediante la integración de sus 6 cantones y más de 3 millones de personas.

Todos somos El Gran Quito .

No solo lo leí en libros. Lo viví. Cuando fui a la escuela, Quito tenía 300 mil habitantes y cabía en un puño. Hoy tengo 70 años, más de 40 de arquitecto, y la ciudad que vi crecer tiene 3 millones. La vi crecer 10 veces. Por eso la modernización no es teoría para mí. Es mi vida.

El Gran Quito soy yo cuando compraba figuritas de mazapán en Calderón y me duele que esa identidad no tenga voz propia. Soy yo cuando fui a las piscinas de Cunuyacu, hoy rodeadas de urbanizaciones, y pienso: ¿cómo una sola alcaldía, con más de 22 mil funcionarios en pleno siglo XXI, va a cuidar el Centro Histórico —500 años, Primer Patrimonio Cultural de la Humanidad— y, a la vez 33 parroquias rurales incluido, el Chocó Andino, único en el mundo? No puede. Por eso el modelo colapsó. No es solo cuestión de cambiar 800 empleados por 8 mil. Es cuestión de cambiar el modelo.

Por eso hablo de modernización. Porque modernizar tampoco es poner más semáforos. Es reconocer lo que ya existe: somos 6 cantones. Tres existen: Quito, Rumiñahui, Mejía. Tres nacen cada día en la calle: Los Chillos, Ilaló, Calderón. En la práctica ya lo son. La gente de Pomasqui que trabaja en el Aeropuerto de Tababela no pide permiso para ser El Gran Quito. Ya lo es.

La extensión del Metro es importante, pero sin un destino, sin un nuevo corazón, la ciudad no está completa. Y sin ese corazón, los 300 mil pasajeros que el Metro necesita para ser sostenible no llegarán. Por eso el Centro Cívico.

Señor Presidente, no soy político. No milito. No aspiro. Soy investigador y técnico. Por eso me permito decirle: si Quito, la capital del Ecuador, colapsa, colapsa el país. El país necesita que Usted lidere la modernización de su Capital.

Existe el proyecto: El Centro Cívico del Gran Quito. Segunda estación de la ampliación del Metro. Nueva sede de gobernanza moderna. Punto de unión de los 6 cantones. Costo referencial: USD 800 millones al 2034. Usted puede comenzar su planificación, Señor Presidente. La Historia dirá que Usted lo empezó. Dirá que Usted planificó el mejor Centro Cívico de Latinoamérica, financiado con la monetización de la edificación pública que será reemplazada.

¿Qué se necesita? Solo voluntad política para dos cosas: 1. La consulta popular que permita modernizar la administración de la capital. 2. Que un candidato a Alcalde, sea quien sea, firme el Pacto por el Gran Quito: con la ampliación del Metro y su destino, el Centro Cívico para la Nación.

No pedimos cargos. No pedimos votos. Pedimos que nuestros nietos crezcan en la ciudad que un Presidente y un Alcalde, coordinados, construyeron.

Pero volvamos al Gran Quito. Al de las rosquillas de viento de Conocoto y los malls de Cumbayá. Al del Metro bajo La Alameda y los toros de pueblo en Machachi. Al del Kitu Milenario de Rumipamba y del mismo Panecillo. Al de La Ecuatoriana y Guayllabamba. Volvamos, volvamos en un solo abrazo.

Porque el Gran Quito no se decreta. Se reconoce. Y se moderniza.

Por eso firmaremos con Los Chillos, Ilaló y Calderón. El predio de 19 hectáreas de la antigua Base Aérea quedará libre tras su traslado a Tababela. El proyecto está claro. Los 3 millones estamos listos.

Señor Presidente, la Historia lo espera!

10/05/2026

EDITORIAL: LA LUZ AL FINAL DEL TÚNEL SE LLAMA EL GRAN QUITO
Por: Arq. Jorge Ramón Gallegos
Mayo 2026

Gracias. Gracias por escuchar. Gracias por escribir. Gracias por reclamar.

Después de la entrevista de radio del día jueves último, me queda claro que Quito está despierta. Está harta. Y está buscando una salida.

Seamos honestos: hemos tenido sucesivas malas administraciones municipales. Una tras otra. Y hemos sufrido el desinterés crónico de los gobiernos centrales de turno, que ven a Quito como caja chica en campaña y como problema el resto del año.

El resultado está a la vista: Con Paco Moncayo éramos 7.500 funcionarios. Hoy somos más de 22.000. Casi el triple. Y la ciudad está peor. Más tráfico, menos agua, cero planificación. La burocracia se triplicó, los problemas se multiplicaron por diez.

Por eso, cuando hablamos de El Gran Quito, mucha gente me dice que por fin ve una luz al final del túnel. Y tienen razón. Esa luz es un proyecto de Ciudad que nos pertenece a todos.

El Gran Quito es la única salida técnica para no morir ahogados en nuestra propia gordura municipal.

¿En qué consiste? En volver al tamaño que funcionaba. En cambiar 8.000 pipones por 800 técnicos. En sustituir 10 administraciones zonales de adorno por 3 cantones nuevos con alcalde, presupuesto y poder real: Ilaló, Los Chillos y Calderón. En sacar 4.000 burócratas del Centro Histórico y meter 15.000 estudiantes de arte, música y cultura. En construir una nueva capital administrativa de 800 millones sin pedirle un centavo al quiteño, porque se paga vendiendo las propiedades, incluidos edificios viejos, obsoletos, desocupados y subutilizados del Ejecutivo.

Pero aquí viene mi pedido. Y se lo hago a usted, ciudadano, de frente:

Participe. Esto no se decide en un despacho. Se decide en la calle, en la consulta popular de 2027. Si usted no se involucra, los de siempre decidirán por usted. Y ya sabemos cómo acaba eso.
Deje el enfrentamiento. Quito no aguanta un día más de quiteños peleando contra quiteños. No es Tumbaco contra Quito. No es el sur contra el norte. Es todos contra el abandono. O nos salvamos juntos, o nos hundimos separados.
Entierre el ego. En esta ciudad sobran opinólogos y faltan constructores. Si usted quiere brillar, brille haciendo. No opinando de lo que no sabe. No torpedeando por figurar. La vanidad ya nos costó 20 años. No nos puede costar el futuro.
Ponga al país primero. Aquí hay intereses personales, de grupo, de partido. Lo sé. Me los he topado todos. Mi respuesta es una sola: El Gran Quito no es de izquierda ni de derecha. Es de sentido común. Y el que se oponga tendrá que explicarle a sus hijos por qué prefirió su cuota de poder antes que la ciudad de sus hijos.

Llevo 15 años estudiando esto. He puesto todo el capital de mi empresa sobre la mesa, a riesgo, para que los estudios se hagan. No pido aplausos. Pido que trabajemos juntos.

La luz al final del túnel ya se prendió. Se llama El Gran Quito.
Ahora, la pregunta es simple: ¿caminamos juntos hacia ella, o nos quedamos discutiendo en la oscuridad?

Yo ya escogí. Yo camino.
¿Y usted?

Arq. Jorge Ramón Gallegos
Jorge Ramón Arquitectos SAS

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Quito
170527

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