18/08/2025
Maduro agoniza en Venezuela, Evo quedó en el pasado, Correa vive del exilio y la región vota por la derecha.
El socialismo en América Latina parece más un fantasma que una opción política real. Nicolás Maduro se aferra al poder mientras Venezuela se hunde, pero su final está escrito: Estados Unidos ya puso precio a su cabeza, y la justicia internacional lo acecha como criminal, no como mandatario. Evo Morales quedó relegado a los libros de historia, convertido en símbolo de un populismo que ya nadie quiere revivir. Rafael Correa, por su parte, sobrevive en el exilio, opinando desde lejos, mientras su movimiento político se desmorona sin liderazgo.
Los pueblos se hartaron. Ecuador apostó por Daniel Noboa y dejó atrás al correísmo; Argentina eligió a Javier Milei y le dijo adiós al kirchnerismo; Bolivia expulsó a la izquierda de las urnas y solo quedaron dos candidatos de derecha; Estados Unidos devolvió el poder a Donald Trump, y en Colombia, Gustavo Petro está de salida frente a ciudadanos que rechazan el narcoestado.
Lo que ayer fue la “ola progresista” hoy no es más que un mal recuerdo: promesas rotas, corrupción, crisis económicas y líderes convertidos en caricaturas. El socialismo vendió revolución y solo entregó atraso.
América Latina escribe un nuevo capítulo: más firmeza y menos discursos vacíos. El funeral del socialismo ya empezó y la región no piensa llevar flores.
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