13/04/2020
"Si utilizamos mal la mascarilla, como en la ilustración, estamos aumentando muchísimo las probabilidades de contagiarnos y de contagiar: de contagiarnos porque nos tocamos más la cara (es lo peor que se puede hacer con el coronavirus) y de contagiar porque la gente se las está quitando en los peores momentos posibles (establecimientos públicos, al hablar o al toser)". "Es decir, al llevar mal la mascarilla asumimos algunos 'peligros' extra y, además, ni protegemos a los demás ni a nosotros mismos", añade.
Es lo que ocurre, como vemos en la ilustración, cuando la toqueteamos antes de ponérnosla (contaminando también la parte que entrará en contacto con la cara) o cuando la colocamos a modo de bufanda o sombrero o, directamente, nos tocamos la cara teniéndola puesta (ya que facilitamos el contacto del virus con nuestras vías respiratorias, o con las manos o al eliminar la barrera). Recuerda que, antes de ponerte una mascarilla, debes lavarte bien las manos para eliminar cualquier contaminación que podamos llevar con nosotros de partida.
También hay que prestar atención a la cantidad de usos que hacemos de la misma: ten en cuenta reutilizar una mascarilla pensada para un solo uso no es lo ideal y no hay un método respaldado por instituciones científicas o sanitarias para hacerlo.
Por último, quitarsela para hablar, toser o estornudar, hará que utilizarla pierda mucho de su sentido, ya que en estos momentos es cuando más necesaria es esta para evitar la difusión de las gotas a través de las que se puede contagiar el virus, en especial, en lugares públicos. Recuerda que el uso de mascarilla no solo tiene como objetivo evitar tu contagio, sino también el de los demás, en caso de que tú tengas la enfermedad.