01/10/2026
Llevo una semana con el teléfono ardiendo de llamadas de compañeros de profesión y de propietarios de viviendas en alquiler o alquiladas.
Os resumo y entrecomillo todo porque son frases literales. Sin colmillo retorcido ni dobles intenciones, sólo quiero transmitir sensaciones y podréis tomar las conclusiones que queráis (RESPECT).
"-Qué miedo, Guillermo. Cerramos el piso, así no lo alquilamos. Y mucho menos a familias.
-En cuanto acabe la prórroga de dos años a la que me obligan, para estudiantes. Ni una familia más.
-No quiero familias, Guillermo. Sólo gente de paso.
-Solo funcionarios, Guillermo. Sólo funcionarios. Y de los niños hablaremos.
-Mírame en cuánto podríamos venderlo porque mi madre no tiene edad para jaleos.
-No queremos menores, Guillermo. Con menores son años hasta recuperar la vivienda.
-La hija de la inquilina me acaba de mandar un mensaje diciéndome que su madre se acoge a quedarse en el piso indefinidamente por el nuevo Real Decreto. Que me de por enterada por WhatsApp, que vale lo mismo que un burofax. ¿eso es así?
-Le voy a mandar ya un burofax a la inquilina diciéndole que no le renovamos cuando se cumplan los dos años antes de que salga el segundo decreto para cubrirme.
-¿El inquilino, que nos va pagando a tirones y a meses vencidos se nos queda por obligación otros dos años?. Porque llevamos un año de ansiedad y la hipoteca entra cada primeros de mes.
-Guille, los propietarios me han anulado una firma y tengo una familia literalmente en la calle porque avisaron hace un mes que se iban y su piso ya tiene un nuevo inquilino esperando a que salgan"
Ninguno es fondo. Ni buitre, ni paloma.
Ninguno tiene más de dos viviendas y la mayoría sólo una.
Ninguno es clase acomodada. Son personas trabajadoras, por lo general de edad media o avanzada, ahorradoras o jubiladas.
De las que en ocasiones les tengo que llevar el contrato un dia antes a casa para que firme tranquila porque son de hacerlo con nombre, apellidos y un garabato y se ponen nerviosas con gente delante porque apenas fueron a la escuela y les sale la firma regular.
Ninguno me ha hablado nunca de política, perros, buitres, flautas o corbatas coloridas. Solemos hablar más de la mundanidad general por aquello de no hacernos daño y cuidar de la salud mental.
Yo necesito un abrazo...