31/08/2026
Lo que más nos sorprendió no fue encontrar el carrito donde lo habíamos dejado.
Fue nuestra propia reacción al dejarlo.
Los dos pensamos: “¿De verdad vamos a dejar aquí las mochilas?”
Y eso dice mucho.
Porque cuando llevas años pendiente del móvil, del bolso, de cerrar bien el coche, de no perder de vista ciertas cosas… al final te acostumbras.
Lo haces sin pensar.
Y cuando vienes a un sitio donde de repente no estás con esa tensión encima, te das cuenta de hasta qué punto la tenías normalizada.
No estamos diciendo que Dubái sea perfecto, porque no lo es.
Pero sí nos está haciendo pensar bastante.
Ese día estuvimos casi una hora arriba, con los niños, tranquilos. Bajamos y estaba todo exactamente igual.
Y puede parecer una tontería.
Pero para nosotros no lo fue.
Porque vienes de una ciudad como Barcelona, donde muchas veces vas pendiente de tus cosas casi por inercia, y empiezas a preguntarte por qué hemos acabado aceptando eso como algo normal.
La seguridad también es calidad de vida.
Y hasta que no notas la diferencia en tu día a día, quizá no eres consciente de cuánto te condicionaba antes.