22/05/2026
¡ ASÍ NO !
He dedicado muchos años de mi vida al servicio público. He vivido pactos complejos, momentos difíciles y decisiones políticas que no siempre fueron fáciles, pero siempre entendí que la política debía construirse desde la responsabilidad, la coherencia y el respeto a los ciudadanos.
Por eso hoy siento una profunda decepción ante lo que estamos viviendo en Cartagena.
Una moción de censura no puede convertirse en un simple reparto de sillones ni en una suma improvisada de intereses incompatibles. No es el momento, no es la forma y, desde luego, no es el fondo.
Queda apenas un año para terminar la legislatura y Cartagena necesita estabilidad, serenidad y gestión.
Y quiero dejar algo muy claro. Es público y notorio que desde el inicio de esta legislatura la relación institucional y personal mantenida conmigo por parte de la señora Arroyo no ha sido, ni mucho menos, la que cabría esperar desde la lealtad, la consideración o el respeto político que siempre he procurado mantener hacia los demás. Pero precisamente por eso, creo que la política exige altura, criterio y capacidad para diferenciar las discrepancias personales de lo que una ciudad necesita en cada momento.
Porque una cosa es ejercer una oposición firme, crítica y contundente, como corresponde en democracia, y otra muy distinta promover, a un año de las elecciones, una operación política improvisada, sin proyecto común y sustentada únicamente en intereses coyunturales.
Si un gobierno no convence a la ciudadanía, para eso está la oposición: para fiscalizar, proponer y ofrecer una alternativa seria. Y para eso están también las urnas, donde los ciudadanos, libremente, deciden quién debe gobernar.
Los ciudadanos no votaron proyectos políticos para construir un “pacto Frankenstein” sin rumbo ni coherencia ideológica, sustentado únicamente en la oportunidad y en los intereses personales de algunos.
Sinceramente, no alcanzo a entender qué proyecto de gobierno sólido y estable puede construirse uniendo formaciones con modelos de ciudad, principios e ideologías tan diferentes, e incluso situadas en muchos casos en las antípodas unas de otras.
Cartagena merece algo más serio que una suma coyuntural de intereses.
Sí Cartagena nació como un proyecto local, independiente y útil para la ciudad. Un proyecto pensado para defender Cartagena por encima de cualquier interés partidista. Nunca nació para servir de muleta a nadie ni para diluirse en operaciones políticas alejadas del sentido común y de aquello que se prometió a los ciudadanos.
Y lo más grave no es solo la decisión tomada, sino cómo se ha tomado: sin contar con quienes formamos parte esencial de este proyecto (desde su origen) y sin el mínimo ejercicio de reflexión colectiva que merece una decisión de esta magnitud.
Después de tantos años dedicados a la vida pública, con aciertos y errores, pero siempre con absoluta entrega y vocación de servicio, no puedo permitir que mi trayectoria ni el respeto que muchos ciudadanos me han demostrado durante años, puedan interpretarse como un aval a una decisión que considero profundamente equivocada, desproporcionada y tomada completamente a destiempo.
La política necesita más altura y menos ansiedad por ocupar cargos.
Yo seguiré defendiendo lo que siempre he defendido: la coherencia, la estabilidad institucional y el respeto a Cartagena y a sus ciudadanos.
Porque en política no todo vale.
Así, NO.