03/08/2026
En 1996, el Ayuntamiento, mediante la permuta de una parcela adyacente del polígono industrial, adquirió el edificio del molino de San Antonio, junto al azud del mismo nombre, de su anterior propietario, la Comunidad de Riegos de Levante. Se trató de una operación de urgencia, casi de salvamento, pues el edificio, sin uso desde hacía más de sesenta años, era una pura ruina al borde de su desaparición total como ocurrió con otros muchos molinos de nuestro entorno (Almoradí, Orihuela…. Aquella era la última oportunidad para salvar uno de los elementos patrimoniales más característicos de Guardamar, pues era la primera imagen que se percibía cuando el viajero llegaba a la localidad. Los dos años siguientes, a través de una escuela taller se consolidó y restauró parcialmente el edificio. Esa fue una primera fase, la segunda consistía, en crear un parque fluvial entre el azud y el puente, así como concluir las obras de rehabilitación y dar un uso educativo-cultural al edificio. Sólo hemos tardado 30 años (construir El Escorial duró 20 años). Ahora falta recuperar la noria de Los Frailes para acabar con el trabajo. (Fotografia de 1987)