06/07/2019
La Manga del Mar Menor es un cordón litoral de 21 km de longitud que se extiende desde Cabo de Palos hasta el parque natural de las Salinas en San Pedro del Pinatar. Con una anchura entre 100 y 1.200 m. separa el Mar Mediterráneo del Mar Menor y tras su urbanización en la segunda mitad del siglo XX es un centro turístico de gran importancia en la Región de Murcia. Pertenece a los municipios de Cartagena en su parte sur y San Javier en su parte central.
Durante el Paleolítico hubo cambios en los niveles de agua del Mar Menor y La Manga apenas poseía sus estructuras básicas aunque en el Eneolítico se produjo una subida de los niveles del agua que permitió una navegabilidad durante las colonizaciones fenicias, griegas y romanas
La presencia del hombre se remonta al periodo eneolítico ya que se han encontrado vestigios de un poblado de esa época en Las Amoladeras. También es conocido que las naves fenicias y romanas utilizaron El Estacio como zona de atraque, existiendos restos arqueológicos en Punta de Pudrimel, El Estacio y el Bajo de la Campana, así como restos de pecios romanos en San Ferreol. Durante la Edad Media se instalaron las primeras encañizadas para la pesca. Durante el reinado de Carlos V y Felipe II se construyeron una serie de torres de vigilancia costera para prevenir las incursiones berberiscas a lo largo de La Manga llamadas El Estacio, La Encañizada y Pinatar.
El proceso de desamortización sacó a subasta pública los terrenos el 10 de enero de 1863 y fueron adquiridos por diversos propietarios, pero la familia Maestre fue comprando las diversas zonas. En 1956 Tomás Maestre Aznar consiguió disponer de casi todo el terreno y comenzó con el proceso para su urbanización.
Esta zona de tierras de sedimentación estaba formada por dunas y vegetación de matorrales que llegaron sin ningún cambio hasta los años 60, década en la cual el paraje fue promocionado para el turismo y las grandes construcciones comenzaron paulatinamente a poblar el paisaje considerando su posición estratégica entre dos mares. Aún puede contemplarse una zona similar a su estado originario en la parte norte correspondiendo a las Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar, ya que al tratarse de un parque natural no ha sido absorbido por la presión urbanística. En 1970 contaba con quince viviendas pero en 1981 habían ascendido a 4.730 lo que refleja una urbanización acelerada.
A finales del siglo XX se podía considerar como el único espacio turístico especializado en la Región de Murcia que podía ofrecer más de 3.000 plazas hoteleras.