21/01/2024
En España el inmobiliario ha sido un vehículo de inversión muy habitual, pero se tiende a reflexionar sobre ello en términos muy reduccionistas: a la hora de pensar en el retorno de una vivienda es corriente hacerlo solo en lo referente a la rentabilidad bruta, es decir, solo con la mente en el rédito del alquiler.
Pero hay una variable mucho más enriquecedora, puesto que tiene también en cuenta la revalorización de esa vivienda mientras está en alquiler.
De ahí surge la rentabilidad combinada, un dato que tiene en cuenta el avance de los precios de la vivienda, que en los últimos años ha sido muy destacado.
Según urbanData Analytics (uDA), la rentabilidad combinada de media nacional se situó, a cierre de 2023, en un 11,5%.
Para realizar este cálculo se tiene en cuenta la suma de los 12 meses de rentabilidad de alquiler próximos a la compra del activo más la rentabilidad obtenida con su venta justo un año después de la compra.
Así, como son dos variables las que entran en juego, la evolución del mercado inmobiliario, tanto a través del mercado de compra como a través del mercado de alquiler, tiene un efecto directo evidente en esta rentabilidad.
Por eso la rentabilidad combinada no puede alcanzar las cotas de 2022, porque aunque los precios de compra siguen subiendo, lo hacen a mucho menor ritmo que hace un año a causa del parón en el mercado.
Aún así, la vivienda confirma su posición privilegiada como producto de inversión, ya que mantiene su fortaleza incluso en momentos de mala evolución económica.
Tanto es así, que hasta en 18 capitales de provincia, la rentabilidad combinada ofreció el pasado año unos porcentajes superiores al 10%.