07/11/2024
Un recuerdo que nunca olvido.
Esta fotografía es ya un poco antigua.
Hace muchos años, fui por primera vez a Las Rozas Village para comprar un regalo.
Al salir, decidí dar una vuelta con el coche para conocer mejor la zona.
Sin saberlo, me estaba adentrando en Monte Rozas.
Recuerdo ese momento como si fuera ayer.
En ese entonces, había comenzado recientemente a trabajar en inmobiliaria, en el centro de Móstoles, donde pasaba mis días tocando puertas en la zona para conocer a los vecinos y darme a conocer.
Y, de repente, aquél día, me enamoré.
Fueron sus avenidas amplias, los árboles perfectamente cuidados, las casas bonitas, la tranquilidad, la energía que se respiraba en el ambiente y, al fondo, la majestuosidad de la Sierra.
Me quedé fascinado.
Estuve un buen rato dando vueltas por la zona, y algo dentro de mí me decía que allí había algo especial.
En ese momento, no podía imaginar que esa zona, que entonces me era tan desconocida, acabaría convirtiéndose en una parte fundamental de mi vida.
Mi relación con Las Rozas fue amor a primera vista.
Años después, me encuentro aquí, trabajando en lo que amo, y la zona sigue siendo tan especial para mí como en aquel primer paseo.
En ese momento, no podía imaginar que el destino me traería hasta aquí.
Y así es la vida.
Hoy nuestra realidad es una, pero lo que será dentro de unos años es un misterio.
Esa es la magia de la vida: su capacidad para sorprendernos, llevarnos por caminos inesperados y mostrarnos oportunidades que nunca imaginamos.
Te deseo todo lo mejor.
Atte,
Emilio José Delgado Saguar.