24/08/2021
El mar, ir descalza un buen descanso......
Cuando yo vivía en Montevideo con mis padres y mis hermanos, teníamos una casa grande de dos plantas con fondo y jardín (al menos esa era mi persepción) . Tengo muchas buenas memorias de esa etapa de mi vida, pero sin duda alguna, lo mejor tener espacios verdes con césped . Uno de mis lugares favoritos era el jardín rodeada de flores y tréboles los cuál me pasaba horas buscando los de cuatro hojas. Otro recuerdo que viene a mi mente, mi papá preguntara quién quería ir de paseo y al otro día tocaba madrugon para ir de pesca. Así conocí casi toda la geografía de mi tierra, siempre descalza entre césped y arena. Comenzábamos a empacar lo necesario, incluyendo fruta, carne y la deliciosa tarta casera de jamón y queso que hacía mi madre, el maletero del coche lleno de cosas. La excursión era de lo más divertida y relajada que se puede imaginar. Había música en el viaje, conversaciones , comida, pezca, juegos y descanso.
Ahora que vivo en una de las ciudades más cosmopolita de España , con nostalgia recuerdo esas aventuras de antaño en zonas remotas. Aunque reconozco que ahora como adulta tengo un sinnúmero de responsabilidades de todo tipo, aunadas a la locura que implica la vida en una ciudad grande, ser madre divorciada con niñas pequeñas y una trabajadora, tengo que ser proactiva y planear de manera deliberada mis descansos así como aprender a descansar como nos pide el cuerpo y la mente.
Hoy es mi último día de desconexion así que mañana regresamos a tope con la mente clara y el cuerpo desinhibido
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