05/06/2026
He rechazado negocios que sobre el papel eran buenos.
Y lo volvería a hacer.
Porque elegir un socio no es solo elegir a alguien capaz. Es elegir a alguien cuya forma de hacer las cosas coincide con la tuya — especialmente cuando algo sale mal.
La rentabilidad de un proyecto puede variar. La ética del socio, no.
Cuando los valores no acompañan, el mejor negocio del mundo se convierte en el peor error que puedes cometer.
El mejor socio no es el más brillante. Es el más íntegro.