12/08/2023
1870. Preciosa imagen de la Fuente de Cibeles, en su ubicación original. En un lateral del Paseo de Recoletos, junto l Palacio de Buenavista y mirando hacia l Plaza de Neptuno.
Se construyó entre 1777 a 1782, y su destino, en un principio, era para el Real Palacio de la Granja, en Segovia.
La leyenda de los Leones de Cibeles... Pero, ¿Porqué no se miran?
Los leones representan la historia del mito griego de Hipómenes y Atalanta, una historia de amor con trágico final.
"Atalanta fue abandonada por su padre en un bosque y fue amamantada y criada por una osa. Creció en plena naturaleza consiguiendo ser una magnífica cazadora gracias a su gran velocidad.
Con el tiempo se convirtió en una hermosa joven que estaba dispuesta a mantenerse virgen y consagrarse a Artemisa, la diosa de la caza. Pero eran muchos los que pretendían conseguir su amor y lograr desposarla.
Un día fue a consultar al oráculo sobre lo que debía hacer y éste le vaticinó que si algún día se casaba, sería su perdición.
Así que segura de que nadie sería tan rápido como ella, propuso que aquel que quisiera desposarla, tendría que vencerla en una carrera y que todo aquel que perdiera, moriría. Muchos lo intentaron y muchos murieron.
El apuesto Hipómenes que ya sabía de lo difícil de la prueba, pidió ayuda a Afrodita, diosa del amor y esta le entregó tres manzanas de oro para que fuera arrojándolas durante la carrera. Cada vez que Atalanta se adelantaba, le lanzaba una manzana lo más lejos posible y ella sorprendida se detenía para recogerla, perdiendo así tiempo. Así hasta que con la última consiguió vencer.
Atalanta impresionada por su inteligencia accedió a casarse con él y los esposos consumaron por fin su amor. Pero un día cegados por la pasión entraron en una gruta sin saber que en realidad estaba consagrada a la diosa Cibeles y ésta al sorprenderlos en tan lujuriosa profanación, se enfureció y los condenó a continuar siempre juntos, pero sin volverse a ver, transformándolos en leones para que tirasen de su carro para siempre".
Los mismos protagonistas del Congreso, que tampoco se cruzan la mirada. Por eso Atalanta no tiene genitales. Tras el 2 de mayo de 1808 se les intentó llamar Daoiz y Velarde, pero no, son Hipómenes y Atalanta.