30/07/2014
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MONUMENTOS VALENCIA
TORRES DE SERRANOS / CUART
La Puerta de Serranos (Torres dels Serrans en valenciano), es una de las doce puertas que custodiaban la antigua muralla cristiana de laciudad de Valencia, España. Es de estilo gótico, de finales del siglo XIV (años 1392 a 1398). Su nombre parece provenir de su situación, al noroeste del casco antiguo, como entrada natural que comunicaba con los caminos que iban a la comarca de Los Serranos (el camino real de Zaragoza, que confluía en este punto también con el camino real de Barcelona). Otra teoría supone que pudo tomar el nombre de la principal familia que habitaba la calle homónima.
Es un gran referente de la ciudad de Valencia y uno de sus monumentos mejor conservados. De la antigua muralla, que se empezó a derribar en 1865 por orden del gobernador de la provincia Cirilo Amorós, solamente quedan estas torres y las de Cuart (del siglo XV), además de algunos otros vestigios y restos arqueológicos como la Puerta de los Judíos.
Su uso principal durante mucho tiempo fue servir de defensa en cualquier asedio o eventual ataque a la ciudad, pero más generalmente se utilizaba para ceremonias y entradas oficiales de embajadores y de reyes, y se la consideraba (y aún se la considera) como la entrada principal de la ciudad.
En 1586, después del incendio de la ciudad, las torres se reconvirtieron en prisión de nobles y caballeros, hasta el traslado de los presos al Convento de San Agustín en 1887. A partir de ese momento tuvo diversas utilidades hasta la actualidad, como servir ahora de museo o para diversos actos.
Durante la Guerra Civil Española fue utilizado como depósito de las obras evacuadas del Museo del Prado, tras realizarse una necesaria adaptación para tal fin. En este sentido, en diciembre de 1936 se construyó una bóveda de hormigón armado de 90 cm de grosor sobre el suelo del primer piso destinada a evitar que las obras de arte, alojadas en el piso más bajo, sufrieran daños en caso de bombardeo y derrumbe del edificio. Sobre esta bóveda se acumuló un metro de cáscara de arroz (destinada a actuar como amortiguador) y, sobre ella, un metro de tierra. En el segundo piso se acumuló otro metro de tierra y la terraza fue cubierta con sacos terreros. Además se instaló un sistema automático de control de la humedad y de la temperatura. Todo ello realizado siguiendo el proyecto, y bajo la dirección, del arquitecto de la Junta Central de Salvamento del Tesoro Artístico, José Lino Vaamonde.