03/05/2026
Sigo bastante anonadada con el alcance que han tenido los reels de la reforma de mi habitación de la infancia.
Cómo algo no planeado, que nació simplemente del impulso de compartir una parte muy personal de mi vida, ha conseguido conectar con tantísimas personas.
Y eso me hace pensar que, cuando algo es auténtico, encuentra siempre la forma de llegar.
Hace unos meses, cuando enseñé la habitación, me quedé con ganas de hablar de una parte muy concreta de ella.
El espejo.
Ese tan rococó… de esos que o lo amas o lo odias.
Y yo, claramente, lo adoro.
No sé si es por todos los años que me he mirado en él, por todo lo que ha visto de mí, o porque simplemente forma parte de mi historia.
Tanto, que cuando reformé aquella habitación sentí el impulso de traérmelo a mi casa actual.
Al final no lo hice.
Pero si algún día esa casa deja de ser nuestra, sé que ese espejo vendrá conmigo.
¿Y por qué cuento esto en el Día de la Madre?
Porque sabía que existía una foto tomada en él. Así que fui a buscarla.
Una imagen de 1990: un auténtico selfie antes de que los selfies existieran.
Mi madre frente a ese mismo espejo, con una cámara analógica en la mano y conmigo en brazos.
Fue precisamente esa foto la que me llevó a la frase de ejemplo que utilicé en esta campaña del Día de la Madre:
“Mi lugar favorito siempre será a tu lado”.
Curiosamente, la mayoría de marcos de Criscu que hoy habrán regalado a las mamás han salido con esa misma frase.
En parte porque siempre influye ver un ejemplo. Pero también porque hay mensajes que conectan con todo el mundo.
Y este lo hace porque es universal.
Porque, de una forma o de otra, todos entendemos lo que significa.
Tener a alguien a cuyo lado todo parece un poco más seguro.
¡Feliz Día de la Madre!