29/10/2014
TE INVITO A PRACTICAR Y VIVIR ESTA DISCIPLINA.
EN ESTE ESPACIO, "CASA CANTILES"
MARTES Y JUEVES DE 18:00 A 19:00 HRS.
"EMPEZAR EL YUG DO"
Escrito por Antonio Iborra
Octubre, 2014
Hay mucha gente que me pregunta cómo puede empezar el YUG-DO, y normalmente se refieren a dónde pueden ir para tomar clases< Sin embargo, empezar el YUG-DO no es lo mismo que apuntarse a un gimnasio o ir a una Escuela a aprender una técnica.
YUG-DO es el fruto de una necesidad interior; quizás su fuente nace cuando ya has comprendido el papel secundario de toda técnica, cuando has probado más de una vez el fruto de la decepción y en el momento que te sientas y te preguntas, ¿a dónde vas?, ¿qué te impulsa?, ¿qué buscas?
Estas preguntas previas son importantes, pero el nacimiento nace más arriba. No en la inquietud misma, sino en la naturaleza del mismo que pregunta “¿quién soy yo?, ¿quién ese “yo” que necesita algo, que busca saciarse y completarse?”.
Naturalmente que la mayoría de las personas empezarán buscando hacer un poco de ejercicio para la salud, quizás algo para calmar la mente o para relajarse.
YUG es el anhelo fundamental del ego humano.
El ego humano, lo sepa o no, solo busca sobrevivir pero en el plano más esencial busca SER.
YUG es el SER.
DO es el CAMINO.
Un camino que no va a ninguna parte y que se encuentra en todo lugar. Un proceso temporal para que te des cuenta que el tiempo solo anda atrapado en un círculo y, para “saltar” del tiempo y sus procesos al no tiempo y a lo eterno, basta con estar plenamente presente en el AHORA.
Por eso, el discípulo le pregunta al Maestro, “¿cuánto tiempo tardaré en alcanzar el NO TIEMPO?”, y él le responde: “-¡Una eternidad, pequeño saltamontes!”.
Por qué, ¿cuál es el camino más corto para ir a ningún sitio?
Solo detente, pero no te detengas de forma ordinaria; es decir, no es necesario que dejes de hacer lo que ya estás haciendo, basta con que dejes de identificarte con el actor de los actos.
YUG-DO es un misterio para la mente superficial y para el ego en busca de gratificaciones, pero es un bálsamo para el que comprende.
Estamos tan acostumbrados al mercadeo del ego (comprar y vender, comprarse y venderse) que todo lo desde el ángulo mercantilista. Así que a veces la gente te pregunta, “¿para qué sirve el Yug-do?”, y lo que te están diciendo es “Véndemelo un poco, hablame de sus virtudes, de sus beneficios y dame un motivo para practicar”.
Entonces, a esas personas les contesto: “El YUG-DO no sirve para nada”.
Y se me quedan mirando con ojos asombrados, como platos, sin saber que más preguntar. Entonces, añado:
“Toma un bambú y ven”.
Quizás, entre las brumas del amanecer, descubras que lo más importante no tiene un valor corriente.