17/09/2026
Mientras todos corrían para salvar su vida del Creeper, Jack Taggart decidió hacer exactamente lo contrario.
Después de que aquella criatura le arrebatara a su hijo menor, Billy, Jack no se dejó consumir por el dolor. Se encerró en su taller y transformó su rabia en un arma: tomó maquinaria agrícola, trabajó el metal y construyó un enorme cañón de arpones con un solo objetivo… encontrar al monstruo.
El Creeper podía detectar el miedo en sus víctimas y utilizarlo para cazarlas, pero con Jack cometió un grave error. Frente a él no encontró una presa aterrorizada, sino a un padre dispuesto a convertir su dolor en una obsesión.
En Jeepers Creepers 2, Jack no solo consigue enfrentarse a la criatura, sino que logra perseguirla y atravesarla con un arpón, dejándola clavada al suelo.
Y cuando parece que la historia termina, Jack sigue esperando.
Han pasado los años y el granero permanece en silencio. Jack, ya envejecido, continúa sentado junto a su arma, aguardando el momento en que el Creeper vuelva a despertar después de sus 23 años de letargo.
Porque Jack no está esperando que el monstruo regrese, está esperando terminar lo que empezó.
Ray Wise nos regaló uno de los personajes más brutales del terror: un padre cuya venganza terminó siendo casi tan aterradora como el propio monstruo.