Albergue Cultural Estudiantil “Lic. Benito Juárez”

Albergue Cultural Estudiantil “Lic. Benito Juárez” Ubicado en el corazón de Autlán, este albergue es ideal para estudiantes de la zona.

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20/07/2025

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Excelente opinión
22/02/2025

Excelente opinión

FILÍPICA A LOS ALIADOS
Y DOMINACIÓN DE UCRANIA

Omar Carreón Abud

Me refiero al discurso pronunciado por el vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, en Munich, en la Conferencia de Seguridad en la que les habló alto y claro a las élites gobernantes de Europa ahí reunidas con personalidades de más de 70 países del mundo. La intervención de J.D. Vance ha sido calificada como histórica puesto que se trató de una severa crítica a la actuación de los más recientes y de los actuales gobernantes de la Unión Europea. El contenido y la forma del discurso causó asombro y disgusto entre los presentes porque Estados Unidos ha sido hasta ahora estrecho aliado de los países capitalistas europeos durante los últimos años y, en cierta medida, ha compartido su destino.

Juntos se opusieron a la revolución de 1917 invadiendo el territorio ruso, juntos retardaron todo lo que pudieron la apertura del Segundo frente en la Segunda Guerra Mundial esperando que la Unión Soviética cayera destrozada por las hordas n***s, juntos entraron a Corea a sofocar la revolución popular, sostuvieron la guerra de Vietnam, se lanzaron sobre los restos de la Unión Soviética, entraron a Irak y han apoyado a Israel en el genocidio de Gaza, juntos formaron la Alianza del Atlántico Norte y, llegado el momento, la expandieron mucho más allá de donde se encontraba originalmente hasta pretender instalarla -usando a Ucrania- a las puertas de Rusia.

No obstante, ya desde el primer mandato de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, en una reunión Cumbre de la OTAN, celebrada en Bruselas en el mes de julio de 2018, el entonces presidente norteamericano, declaró públicamente que muchos países europeos no estaban cumpliendo con el acuerdo de gastar el 2 por ciento de su PIB, los criticó afirmando que Estados Unidos estaba "asumiendo una carga desproporcionada" y les dijo que era necesario que incrementaran sus gastos en defensa.
Ahora, el pasado viernes 14 de febrero, en la edición 2025 de la Conferencia de Seguridad de Munich, J.D. Vance, amplió públicamente las críticas. “Unas de las cosas de las que quería hablar hoy son, por supuesto, nuestros valores comunes”, comenzó diciendo el vicepresidente, “porque la amenaza que más me preocupa en Europa no es Rusia, no es China, no es ningún otro actor externo… lo que me preocupa es la amenaza desde dentro: el retroceso de Europa en algunos de sus valores más fundamentales, valores compartidos con los Estados Unidos”. Vance sustentó su crítica haciendo referencia a ciertos sucesos recientes en Europa, que se refieren, por un lado, al deterioro de la libertad de expresión y, por el otro, a los ataques a la democracia.

Dijo, por ejemplo, que no estaba de acuerdo y que censuraba la adopción en el Reino Unido, de las llamadas “zonas de seguridad” que ocasionaron que un ciudadano que rezaba en silencio a cincuenta metros de una clínica de abortos en Londres, fuera detenido por la policía y hubiera tenido que gastar miles de libras esterlinas para defenderse legalmente de las acusaciones. En lo que se refiere a las supuestas o reales violaciones a la democracia, centró su crítica en el apoyo europeo que concitó la reciente suspensión de la primera vuelta de las elecciones en Rumania porque se habían hecho gastos cuantiosos en propaganda en las redes sociales. Esos y otros ejemplos fueron utilizados por J.D. Vance para señalar que las élites europeas ya no pueden gobernar sin violar esos derechos y que se han vuelto dictatoriales.

“Debemos hacer algo más que hablar de valores democráticos, debemos vivirlos ahora, en la memoria viva de muchos de ustedes en esta sala”, remató su lección. El impacto que causó el discurso del vicepresidente de Estados Unidos en la Conferencia de Munich quedará resumido para siempre con la escena de la intervención final del director de la conferencia y embajador de Alemania en la ONU, el veterano diplomático Christoph Amusguen, quien no pudo terminar su discurso y rompió a llorar diciendo frente al micrófono que “nuestra base de valores comunes, ya no es tan común”.

No debe olvidarse que ha sido la burguesía la que ha proclamado estos valores, no para la libertad de la clase trabajadora, sino precisamente para mantener y perpetuar su dominación de clase. Las acerbas críticas de J.D. Vance, deben entenderse, pues, como un deterioro de esas políticas burguesas como instrumentos de dominación. Lo que está en la esencia de la discrepancia no son las formas ni los instrumentos, que como bien se nota, son extremadamente importantes, sino lo que está a la orden del día, es el mantenimiento y la perpetuación del modo de producción capitalista en el mundo y, para ello, hace falta que Europa juegue mejor su papel, no de socio, sino de espolique de Estados Unidos.

Cuando se fundó la OTAN, su primer secretario general, el inglés, Lord Hastings Ismay, confesó paladinamente que la Organización del Tratado del Atlántico Norte fue concebida para “mantener a la Unión Soviética fuera, a los estadounidenses dentro y a los alemanes abajo”, hoy, bien podría decirse “a los europeos abajo”. En efecto, Estados Unidos ya negocia la paz en Ucrania. Sin Europa y sin Ucrania. Eso es perfectamente posible porque sin Estados Unidos esa guerra nunca hubiera iniciado ni se hubiera sostenido hasta ahora. El año pasado, el PIB de Alemania, todavía la economía más poderosa de Europa, no creció y su Canciller, Olaf Scholz tiene los días contados, tuvo que disolver el Parlamento y convocar siete meses antes de lo previsto, a elecciones que se celebrarán el próximo domingo 23 de febrero. Francia, por su parte, la otra economía fuerte, el año pasado sólo incrementó su PIB en 1.1 por ciento, casi nada y, el gobierno de Emmanuel Macron, también se tambalea, tiene una Asamblea Nacional fragmentada y un gobierno sin apoyo del Congreso. Ninguno de los dos grandes de Europa tiene la fuerza para exigir participación en las negociaciones con Rusia. Ni autoridad moral.

Si nos atenemos a los desembolsos que hizo en esa guerra nuestro vecino del norte que, según Donald Trump, son más de 300 mil millones de dólares y los comparamos con unos 100 mil millones de dólares que fue la aportación de todo Europa, es válido concluir que Estados Unidos se dispone a recuperarlos y la ya adelantada explotación de los recursos naturales -a lo que debe añadirse evidentemente, de la clase trabajadora de Ucrania- no sería de ninguna manera una mala medida. “El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no sólo quiere el control sobre los minerales críticos ucranianos, sino sobre los puertos, la infraestructura, el petróleo y el gas, reveló el diario británico The Telegraph. El medio difundió un supuesto borrador de contrato que Estados Unidos entregó al presidente ucraniano Volodimir Zelenski, documento que describe como “el equivalente a la colonización económica estadounidense de Ucrania, a perpetuación legal” (El Universal. 18 de febrero).

La ampliación de las zonas de explotación de recursos naturales por parte de Estados Unidos, es sólo una de las medidas estratégicas para la urgente aplicación de una terapia intensiva por parte del imperialismo que padece serios problemas de salud económica e ideológica. Aquí entra la idea de hacer de Canadá otro estado de la Unión Americana, de “comprar” Groenlandia, de “sólo” cambiar el nombre al Golfo de México y de entrar “sólo” a destruir los carteles de la droga de nuestro país y, claro, la idea criminal de expulsar a dos millones de palestinos de la Franja de Gaza para poner negocios. El tratamiento económico se complementa con la vuelta al proteccionismo, una de cuyas facetas es la muerte del Tratado de Libre Comercio con México y Canadá y con otras medidas en proceso.
Todavía el mundo tiene mucho que ver y padecer.

08/02/2025
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08/02/2025

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Amable lector, lo invito a leer mi

NO HAY LUGAR PARA EL OPTIMISMO,
LAS AMENAZAS Y LOS PROBLEMAS SIGUEN

Omar Carreón Abud

Se informó muy escuetamente al país que la medida de Estados Unidos de imponer impuestos a las mercancías que México exporta a la Unión Americana, se postergaba un mes, que entraría en vigor hasta el 4 de marzo. Esa generosa concesión recuerda la que le hizo el cíclope Polifemo a Ulises cuando le dijo que primero se comería a sus compañeros y a él se lo devoraría hasta el final.

Además, esa medida se consiguió porque el gobierno de nuestro país aceptó incorporarse a la labor de la U.S. Customs and Border Protection, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos que se dedica al funcionamiento de las aduanas y a impedir la entrada de personas sin permiso a ese país y, para ello, ya se están enviando 10 mil elementos del ejército mexicano a nuestra frontera norte.

Las duras amenazas y los graves problemas que se ciernen sobre nuestro país por estos días, se agregan a la complicada situación en la que ya se encontraban las familias de los trabajadores y siempre será mejor ver más allá de la demagogia y hacerle frente a la realidad. Reducir drásticamente la entrada de mercancías del extranjero a Estados Unidos mediante su encarecimiento con aranceles, no es un capricho de Donald Trump, es una medida urgente de sobrevivencia. En efecto, lo que ya está muy claro es que el neoliberalismo sacó a los capitales del territorio norteamericano y, siempre en busca de la máxima ganancia y pudiendo exportar libremente desde su nueva ubicación, volaron a México (y a otros países) a aprovechar sus bajísimos salarios y sus abundantes recursos naturales. Estados Unidos tiene ahora una balanza comercial deficitaria con más de cien países, entre los que destacan, China, México, Alemania, Japón y Vietnam, es decir, les compra más de lo que les vende. Eso debe acabar y no es capricho personal, es fría y calculada medida económica.

Para mayor comprensión, cabe agregar que en Estados Unidos hay fuerzas muy poderosas que no están de acuerdo con colocar aranceles a las mercancías que llegan de México y dificultar y disminuir su entrada. “Un balazo en el pie”, es algo de lo que han dicho. Pero se trata de la acción de los beneficiados con las jugosas inversiones en México y las consecuentes exportaciones a Estados Unidos, es la defensa de sus particulares y cuantiosos intereses. La clase dominante en Estados Unidos está dividida, a una parte le conviene invertir en México y exportar a Estados Unidos a otra le urge detener con impuestos ese flujo de mercancías, siempre ha estado dividida, sólo que ahora su enfrentamiento es más profundo y mucho más difícil de zanjar, su régimen está en graves problemas.

Ahora bien, queda dicho que la medida de los aranceles es en defensa de los intereses de la clase dominante de Estados Unidos, por lo menos del poderoso sector que acaba de tomar la presidencia con Donald Trump a la cabeza, pero no debe pasarse por alto que al cerrar o dificultar la entrada y la venta de mercancías producidas en México a Estados Unidos, se ocasionará aquí el cierre de numerosas empresas en las que se ganan la vida muchos mexicanos, lanzarlos a la calle será un grave problema para ellos, para sus familias y para el país entero.

Nos estamos acercando a esa situación y sólo se han obtenido treinta días para la ejecución de la sentencia. Treinta días que se otorgaron para que México se haga cargo de empezar a resolver una buena parte del otro grave problema que enfrentan los capitalistas norteamericanos y que consiste en el crecimiento inmenso de la población desocupada que vive en las calles de las principales ciudades, que sobrevive en la indigencia y que es, a no dudarlo, una bomba de tiempo. Por eso las deportaciones.
Tampoco por error ni por coraje, sino por elemental medida de sobrevivencia de la metrópoli imperial.

Así de que las deportaciones de mexicanos al país continuarán. Más aún, en el precario acuerdo de un mes para colocar los aranceles, nada se dijo al respecto. Muchos de los mexicanos que un día salieron a ganarse la vida al extranjero, regresarán.

Muy seguramente con familia formada, con niños pequeños, sin casa, sin servicio médico, sin escuela y sin trabajo. ¿Qué medidas se han anunciado? Albergues en la frontera, dos mil pesos de ayuda y treinta y cinco mil empleos. Con el perdón de los paniaguados del régimen, que cada vez son más pocos, nada para aplaudir. En los albergues, las familias no pueden vivir mucho tiempo, lo saben perfectamente bien los antorchistas de Villahermosa que ahí se refugiaban cada vez que “se iban al agua” porque sus gobernantes no controlaban las gravísimas inundaciones que ocasionaba el río Grijalva; ¿los dos mil pesos? Una burla ¿Y los 35 mil empleos? No son nada comparados con el tamaño de la necesidad ni se sabe qué competencias se necesitarán para ocuparlos ni dónde habrá que ir a buscarlos.

Pero todavía falta comentar el decreto de considerar a los grupos del crimen organizado en nuestro país como grupos terroristas, lo que implica que los gobernantes estadounidenses se arrogan el derecho a entrar a sangre y fuego a combatirlos. ¿Entrarán? ¿Entrarán respetando los derechos humanos de las familias que viven en las ciudades y los pueblos y que nada tienen que ver con el crimen organizado ni desorganizado? ¿A los animales que cuida la gente y a las parcelas que siembra para ganarse la vida? ¿Cuánto tardará la operación? ¿Se retirarán o se establecerá una “ayuda” permanente como la que se mantiene en Irak 34 años después de la primera Guerra del Golfo? En fin, sobre el tema de considerar terroristas a los grupos del crimen organizado, Estados Unidos nada dijo ni nada añadió a la modesta concesión de treinta días para los aranceles, sólo debe decirse que, a la ominosa clasificación, ya se sumó Justin Trudeau, primer ministro de Canadá y ahora nuestro país está más amenazado que antes.

No debe bajarse la guardia. He tenido la valiosa oportunidad de conversar en los últimos días con jóvenes y adultos de las clases trabajadoras y puedo compartirle a mi amable lector que están muy preocupados, que preguntan, comentan y tratan de aportar soluciones. No hay manera de disminuir la gravedad de las amenazas porque en caso de hacerse realidad, como ya está sucediendo con las deportaciones, habrá más necesidades insatisfechas y más pobreza en nuestro país.

Hay elementos de la Cuarta Transformación que dicen que ante las amenazas es urgente la unidad nacional. Estoy completamente de acuerdo siempre y cuando no vaya a ser la unidad del caballo y el jinete. Porque hay muchos de ellos que van a querer aplicar de esa manera la unidad nacional, o sea, que el pueblo acepte y celebre sin discusión la política diseñada por el grupo gobernante. Por ejemplo, la simulación de democracia en la que sólo es candidato el que decide un partido político, la que mantiene vigente y consolida la descarada monopolización de las candidaturas y que señala que cualquiera tiene derecho de formar un partido político, siempre y cuando logre cumplir los requisitos que son el moderno paso de las horcas caudinas que controla la clase dominante para conservar el poder; todo ello, sin hablar de las sobrerrepresentaciones y las tómbolas electorales cada vez más frecuentes, cínicas e indignantes.

Ítem más. Querrán, por supuesto, que para que haya verdadera unidad nacional, la clase que produce la riqueza siga careciendo de obras y servicios elementales en los pueblos y colonias en los que habita, que siga resignada y silenciosa ante los aterradores servicios de salud, conforme y agradecida con la pésima educación que no sólo atropella los derechos básicos de niños y jóvenes, sino que sentencia al país a una dependencia eterna (y ya estamos viendo muy claro lo que significa la dependencia), en fin, que soporte y calle ante los intentos cada vez más frecuentes y peligrosos de sofocar y destruir a la organización popular. ¿Unidad Nacional así? No, señor.

25/01/2025

Amable lector, lo invito a leer mi :

“EL FIN DEL DECLIVE” O TODO SEA POR EL CAPITAL

Omar Carreón Abud

Siempre persiguiendo la ganancia máxima y el exterminio de sus competidores, inevitablemente, obsesivamente, sin otra forma de ser y existir, los dueños del capital cambian de forma para conservar su esencia pretendiendo existir para siempre arrancando tiempo de trabajo sin pagarlo. Al obrero históricamente despojado de medios de producción, se le compra su energía vital, lo único que le queda, para marchitarlo produciendo para manos extrañas que enajenan los resultados de su trabajo. Al obrero se le paga para que resista y regrese al día siguiente hasta que viva treinta o cuarenta años, pero nunca, jamás, recibe una cantidad que se asemeje al valor producido. Ese valor, cada día más formidable, queda coagulado en las mercancías producidas que deben venderse sin demora para convertirlo en dinero contante y sonante que, por supuesto, queda en poder exclusivo de los capitalistas que lo gastan agrandando incesantemente sus capitales y adquiriendo bienes suntuarios para su disfrute y el de sus familiares y allegados. Así, si se pudiera, hasta el fin de los tiempos.
Pero no se puede.

Todo lo que nace merece perecer -les sentenció el genial George Wilhelm Hegel- y los poderosos y arrogantes de su época ni siquiera lo acompañaron a su última morada, sólo sus deudos y unos cuantos amigos fieles. Para vivir y expandirse, el capital necesita obreros sin ataduras legales ante ningún señor y sin medios de producción para ganarse la existencia, sólo ellos mismos, prestos a vender barata su energía. Los capitalistas de ahora los tienen hasta de sobra, hasta poner en riesgo la estabilidad de sus negocios y, si bien, alguna vez sus antepasados esclavistas los importaron arrancándolos brutalmente de las selvas africanas, ahora, con fiereza moderna, los expulsan. Nada de extraño tiene, pues, que el nuevo presidente de Estados Unidos, el reciente encargado por las élites de la sobrevivencia y expansión del modo de producción capitalista, declare “emergencia de seguridad”, los obligue a cruzar la frontera y los aviente a la indigencia.

Como es evidente, los señores del capital no pueden producir mercancías sin recursos naturales para elaborarlas. Es, pues, parte sustancial de su existencia como capitalistas, la invasión y la conquista. ¿Groenlandia? Pudiera pensar alguien que no tuviera suficientemente clara la esencia del capital: “pero si eso está lejísimos y es territorio helado”. Y es cierto. Pero en Groenlandia -un territorio en posesión de un país pequeño que cabe 50 veces en el grande y que no es de ninguna manera una potencia militar- existen importantísimos yacimientos de hierro, zinc, plomo, cobre, níquel y, sobre todo, de las llamadas tierras raras que son fundamentales para el desarrollo de la tecnología moderna; hay también petróleo, gas natural y recursos hídricos utilizables para generar electricidad en grandes cantidades, que es la que necesita la maquinaria asociada con la llamada inteligencia artificial, lo cual explica de paso la resistencia al acuerdo de París que pugna, entre otras energías, por la eoloeléctrica que no tiene comparación.

Declarar terroristas a los carteles de la droga y en un momento dado invadir con fuerza militar para combatirlos, puede tener la misma lectura. “Podría pasar”, dijo Donald Trump. Ocuparse de los carteles de la droga atendiendo solamente a la producción y la exportación, haciendo caso omiso de la cadena productiva que inicia con la venta de armas y en la que participan los que reciben la mercancía, los que la distribuyen y los que la llevan y entregan al consumidor final, así como simular que no existen los inmensos capitales que se acumulan, se mueven y se gastan como consecuencia de la producción, comercialización y consumo de esas nefastas mercancías, es, sin duda alguna, acusar y combatir a unos para dejar libres y actuando a otros. Y no olvidar las estancias de las fuerzas militares que según se dijo, sólo llegaron a Vietnam a aplicar sanciones por el incidente del Golfo de Tonkín (que no ocurrió) y a Irak para eliminar armas de destrucción masiva (que no existían) y se quedaron muchos años, se llevaron ingentes volúmenes de recursos naturales y riquezas y dejaron devastación y muerte.

En el capitalismo no existe la libre competencia y la que así se puede llamar, existe mientras el grande y poderoso la aniquila. Así de que la vida del capital transcurre destruyendo a la competencia y anhelando el monopolio. Como defensa y agresión, buscando alcanzar precisamente este objetivo, en una época existió el modelo proteccionista que limitaba la libre movilidad de los capitales y las mercancías, que colocaba barreras y aplicaba aranceles a la entrada de mercancías del extranjero. En otra época, la de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, se pensó que la invasión arrasadora de los capitales y las mercancías de las metrópolis a la periferia, convenientemente disfrazada de libre competencia “para beneficio de todos”, era la consolidación final del capital. Sólo que la salida de los capitales que ansiaban mano de obra abundante y barata en el extranjero, devastó a las metrópolis y las desindustrializó y la desgracia se completó porque la producción e importación de mercancías a muy bajo precio, de China sobre todo, acabaron con muchas ramas de producción, lo cual ahondó la desindustrialización. Donald Trump pretende adoptar un proteccionismo renovado para iniciar “el fin del declive” de Estados Unidos. Aranceles a Canadá, a la Eurozona, a Rusia, a China, a México y a otros países. ¿Será posible una revitalización del capitalismo tratando de regresar al proteccionismo aunque sea acotado? ¿Será ahora sí una realidad el excepcionalismo de Estados Unidos? Me permito dudarlo. Y no es cosa de los tratados comerciales que ya se han firmado, sino de los lazos reales que ya se han forjado entre las economías poderosas del mundo.

¿Qué más ha anunciado Donald Trump? Dice El Universal del 21 de enero: “Eliminó programas educativos enfocados en diversidad, equidad e inclusión, argumentando que promueven divisiones en lugar de unidad”. En el mismo sentido, el nuevo presidente aseguró que “el gobierno federal sólo reconocerá dos géneros asignados al nacer, eliminando políticas que respaldan derechos relacionados con la diversidad de género”. Sí, claro, el capital mira a las grandes masas trabajadoras sólo como productores de plusvalía y no le interesa en lo más mínimo paliar de ninguna manera sus desventajas y diferencias y menos si tiene que pagar por ello.

Para los dueños de los medios de producción, el declive del capital tiene que detenerse y las ganancias seguir incontenibles y sostener para siempre su marcha ascendente. Eso es lo que estamos atestiguando. ¿Cuánto sufrimiento causará? Todavía no lo sabemos y quizá ni lo imaginamos. No obstante, como desde siempre en la historia escrita, sólo el pueblo podrá enfrentar con éxito las calamidades por grandes que sean. Nadie más. Se necesita, es urgente, la unidad y la resistencia popular. No deberá detenerlo el hecho de que los que se han llamado únicos representantes del pueblo y dan conferencias a nombre del pueblo, se hayan afanando en combatir a sus organizaciones auténticas y se hayan aplicado, como pocos en el mundo, a hacerle creer que no debe organizarse ni luchar, que sólo debe agradecer sumiso las dádivas que generosa y periódicamente le llegan desde el poder.
Veo muy importante, finalmente, citar las certeras palabras de Vladimir Ilich Lenin sobre la Primera Guerra Mundial: “Anexionar tierras y sojuzgar naciones extranjeras, arruinar a la nación competidora, saquear sus riquezas, desviar la atención de las masas trabajadoras de las crisis políticas internas… desunir y embaucar a los obreros con la propaganda nacionalista y exterminar su vanguardia a fin de debilitar el movimiento revolucionario del proletariado: he ahí el único contenido real, el significado y el sentido de la guerra presente”.

04/10/2024

LA POBREZA VIVE, LA LUCHA SIGUE

Omar Carreón Abud

Presento un fragmento de la nota del periódico La Jornada publicada el pasado martes 1 de octubre: “China, como República Popular, llega a su 75 aniversario siendo la segunda economía más grande del mundo. En los últimos 45 años su crecimiento económico ha promediado 9 por ciento anual y ha logrado el hito de sacar de la pobreza a casi 800 millones de personas, más de la mitad de su población”. Una hazaña que no tiene comparación en ninguna parte del mundo, menos aún en nuestro país que inició su nuevo régimen en 1917.

En China, además, aproximadamente el 95% de la población, es decir, más de 1,300 millones de personas, cuenta con cobertura médica básica a través de varios sistemas de seguros de salud públicos. Aquí en nuestro país, el sexenio que acaba de concluir empezó con 16.2 por ciento de la población sin servicios de salud y ya en 2022, el porcentaje era de 39.1 por ciento, esto significa que la cantidad pasó de 20.1 a 50.4 millones de personas sin servicios de salud.

¿Cómo logró ese portentoso progreso el Partido Comunista Chino que es, para amigos y enemigos, el que indudablemente ha dirigido al pueblo chino todos estos años? ¿Entregando a la gente yuanes en efectivo cada dos meses? Ni soñando. Lo logró llevando a cabo un proceso firme, enérgico e ininterrumpido de distribución más equitativa de la riqueza social estrechamente unido con el pueblo en acción. En México hay riqueza. Los últimos datos publicados ubican a nuestro país como la décima segunda economía del mundo, lo cual significa que en este ancho mundo sólo existen once países más ricos que el nuestro.
¿Cuál es entonces el problema de México, su enorme y principal problema? Que su inmensa riqueza se encuentra muy mal repartida, unos pocos tienen hasta el hartazgo, muchos, muchísimos, casi nada.

La pobreza vive y con ella la angustia y el sufrimiento. Nos azotan problemas íntimamente relacionados con la pobreza. En nuestro país hay ignorancia y no porque nuestros niños y jóvenes no sean lo suficientemente inteligentes y laboriosos, hay ignorancia porque una cantidad inaceptable de menores en edad de estudiar, no lo hacen por razones económicas y otros, que son muchos más, no lo hacen o no lo hacen con la suficiente dedicación, porque no tienen las condiciones económicas para hacerlo. A cambio, se invierte y gasta para extirparles el espíritu crítico y se les bombardea todo el día y todos los días con una arrasadora propaganda nefasta, tendiente a convertirlos en dóciles apoyadores, entusiastas servidores y consumidores obsesionados del sistema que los explota y oprime.

Como una escalofriante muestra de ello y de la política de connivencia y hasta de complicidad de las autoridades, en el estado de Sinaloa ya transcurre la tercera semana de un encarnizado enfrentamiento armado que ya cobra, por lo menos, según se ha dejado saber, 150 mu***os. Cabe recordar ahora que una de las obligaciones elementales del Estado moderno es garantizar la paz y la vida tranquila de todos los ciudadanos y no olvidar que también existe una grave omisión al respecto en Chiapas, en donde se sufre por las mismas razones, también de allá se sabe que hay poblaciones que huyen, desplazados a Guatemala y numerosos heridos y mu***os,

Otra manifestación brutal y descarnada de la pobreza, de la drástica división social entre ricos poderosos y pobres que no son escuchados y, menos aún, atendidos, es la carencia absoluta de justicia por los crímenes de Conrado Hernández, su esposa Mercedes Martínez y Vladimir, el hijito de sólo seis años de ambos, que fueron brutalmente asesinados a golpes en la ciudad de Chilpancingo sólo porque eran miembros del Movimiento Antorchista Nacional. A un año y medio de los hechos no hay ni siquiera un detenido por los hechos y sus familiares y compañeros han tenido entrevistas con las autoridades, gestiones, mítines, marchas y plantones y nada, absolutamente nada se hace. Es legítimo preguntarse ahora, ¿andarían así, exigiendo inútilmente justicia, si las víctimas hubieran sido miembros de familias ricas e influyentes?

Y ahí está la nueva edición de la tragedia en Acapulco. ¿Necesitaban los trabajadores de la gran ciudad turística unos cuantos enseres domésticos y unos cuántos pesos de ayuda para calmar momentáneamente su inquietud, requerían solamente analgésicos? Ahora ha hablado la realidad, la insobornable, la que no entiende de demagogias y actúa y enseña con rigor. Acapulco necesitaba y necesita una transformación completa, una nueva planeación de la ciudad, de la ubicación y los movimientos de sus habitantes, de los servicios básicos indispensables para una vida digna, de las viviendas, de la redes de agua, de drenaje, de la electricidad y mucho más. Eso cuesta una fortuna. Claro que sí. Pero ya vimos que en nuestro querido país hay una gran riqueza y que está muy mal distribuida.

Ante tanta desgracia de las mayorías, todavía hay quienes se atreven a presumir que los pobres disminuyeron en cantidad. Eso sólo se demuestra con burdas manipulaciones estadísticas. La realidad no lo resiste. ¿Cuántos de los que han recibido ayudas “para el bienestar” durante seis años, han dejado de recibirlas porque ya no las necesitan, cuántos ya salieron de la pobreza y entraron en la clase media? Ninguno, absolutamente ninguno. Antes bien, se ha considerado urgente incorporar a más, ahora a mujeres de 60 a 64 años. No señor, no se ha reducido la pobreza, más bien ha aumentado la inconformidad y la irritación social, por eso precisamente ha habido que incrementar la cantidad de personas que reciben las ayudas “para el bienestar”.

El llamado Ramo 23 fue abolido de un plumazo. Tiene seis años que no se destinan recursos para obras y servicios de pueblos y colonias pobres y todo mundo se da cuenta que su mantenimiento y la aplicación de nuevas inversiones es extremadamente urgente. Ya hay muchos sitios que no aguantan la destrucción y deterioro de lo que alguna vez tuvieron y otros más que necesitan lo indispensable porque nunca lo han tenido. ¿Ha sido suficiente y hasta sobrado el mentado programa “la escuela es nuestra”? ¿Ya no requiere la población pobre, no sólo Escuelas de Tiempo Completo, sino internados limpios, modernos y eficientes para sus hijos?
La riqueza está muy mal distribuida. Apenas en abril pasado, La Jornada publicó que “La concentración del poder económico en México se ha vuelto una herencia familiar y una puerta giratoria hacia el poder político. No hay economía en América Latina y el Caribe, ni de la OCDE, donde tantas grandes empresas estén en manos de tan pocos clanes familiares como la mexicana… Cerca de 95 por ciento de las 50 empresas privadas más grandes de México están en poder de las familias más ricas del país y tienen ingresos que equivalen a una cuarta parte del producto interno bruto (PIB)”.

Urge, pues, una distribución más justa de la riqueza social. Y no se necesita de ninguna asonada, ni siquiera de cambios constitucionales, sólo se impone usar la ley vigente para que paguen más impuestos los que ganan más. Debe rechazarse, por tanto, como una nueva agresión, cualquier intento de llevar a cabo una reforma fiscal que grave más a los que menos tienen, una reforma de esas que se esconden bajo el nombre de “miscelánea fiscal” o algún otro eufemismo, para hacer más cobros a los que ya no tienen casi nada, tales como, aumentos al predial, a las actas de nacimiento y a su vigencia, la instrumentación de nuevos emplacamientos de los vehículos, impuestos a los refrescos, a los ci****os, etc., etc. Reforma fiscal progresiva, que paguen más los que ganan más, es lo que se necesita urgentemente, sin engaños ni disfraces. La lucha sigue.

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