16/07/2020
4 COSAS INTERESANTES DE LA TOPOGRAFÍA
1. NADIE ENTIENDE LO QUE ESTÁS HACIENDO
Exceptuando otros ingenieros, albañiles (“maistros”) con experiencia y estudiantes de carreras relacionadas, el público en general no entiende cuál es tu función en una obra. Verán a un topógrafo de pie durante horas frente a una estación total, viendo hacia el horizonte, pausando de vez en cuando para tomar notas misteriosas en su cuaderno o detenerse para estirar sus extremidades molidas.
Si los observas con más cuidado, verán que están siguiendo a un individuo, conocido como cadenero, sosteniendo una baliza con un prisma a cierta distancia, a veces hasta cientos de metros de distancia.
Incluso el cadenero, quien prácticamente existe solo para asistir al topógrafo, no entiende lo que está haciendo la mitad del tiempo y sólo sigue las direcciones del topógrafo hasta que, eventualmente, termina el trabajo.
2. NECESITAS TONELADAS DE HERRAMIENTAS PARA TRABAJAR (Y TODO SE DESBARATA)
La herramienta principal de un topógrafo es su estación total. La estación total necesita lo siguiente para funcionar:
Tripie, baliza (a veces con un bípode, y casi siempre más de una), cinta de medir, prismas o miniprismas, maletín, plomadas y tu cuaderno para secciones y niveles. Y por supuesto tus cadeneros.
Se utilizan estacas, radios, cintas fosforescentes, varillas, marros, cuñas, compases, pintura marcadora, niveles y estadales, cintas metálicas, odómetros, machetes y equipo de seguridad como cascos, botas, lentes de seguridad, GPS de mano. Todo esto lo cargas contigo, en tu chaleco, en tu cinturón de trabajo o sosteniéndolo en tus manos.
Tu vehículo de trabajo, que comienza como tu noble corcel de batalla, se desbaratará hasta ser polvo por llevarlo a través de terreno sin urbanizar con cientos de kilos de equipo y personas. Y buena suerte consiguiendo ayuda si el vehículo deja de funcionar en medio de la nada.
Con cuidado y mantenimiento, muchas de estas herramientas pueden durar más de lo normal; pero las balizas se doblan, los prismas se rompen, las estaciones totales se descalibran, los martillos se ‘pierden’ misteriosamente. Cosas desaparecen constantemente en una obra. Casi como si hubiera duendecillos…
3. LA TOPOGRAFÍA ARRUINA TU CUERPO
Maniobrar con este equipo en terreno sin urbanizar representa un reto físico impresionante para cualquier persona. Mantener estable una baliza en un talud casi vertical mientras balanceas 15 kilogramos de herramientas en tu cuerpo te dejará exhausto mental y físicamente. Tu cinturón se clavara en tus caderas, sudarás de lugares que no sabías que existían y tus pies se sentirán como si estuvieran hechos de magma liquida. Tus manos se convertirán en guantes de baseball insensibles y tu antes lustroso cabello se convertirá en paja seca sin vida.
A pesar de quemar cientos de calorías en una jornada, si vas suficiente tiempo, tu cuerpo pasará de ser atlético y viril a una masa de puré sin forma.
Para explicar este fenómeno adecuadamente, se debe imaginar uno llegar a un campo sin urbanizar lejos de la civilización. A veces estos terrenos abarcan hectáreas, y sí, es tu trabajo reconocer todo. Tu vehículo está a kilómetros de distancia, no hay puestos de comida cerca de ti, y el hambre empieza a acecharte.
“¡Llévate un lonche!”, dirán algunos. ¿Dónde pones el lonche? ¿En tu bolsillo? ¿Entre clavos, cintas y otras herramientas? Tu sabroso sándwich se planchará. Tus opciones son:
Lleva una hielera contigo a todos lados, llena de alimentos. Si quieres cargar una maleta más a todos lados, adelante. O la puedes dejar en tu vehículo, que recuerda, está a kilómetros de distancia.
Comida portátil. O sea, burritos!!. Esta es la opción más viable, pero recuerda que el espacio es poco y nunca hay suficientes burritos. En una ocasión fui parte de la siguiente conversación:
X: “Tengo hambre, pásame un burrito.”
Yo: “… Ya no hay más, se acabaron”
X: “¿Cómo? Había como 15 burritos.”
Yo: “Sí, eso fue hace 8 horas.”
Si aguantas el hambre hasta que alucines con pollo frito. Cuando terminas, vas al buffet más cercano y comes como si fuera la fuente de la juventud.
Es por ello que se da el fenómeno del sobrepeso en los topógrafos. Pero a pesar de esto…
4. AMAS LA TOPOGRAFÍA
A pesar de no recibir mucho reconocimiento, tus actividades como topógrafo son absolutamente vitales para cualquier tipo de obra. Llevas orden y dirección a los esfuerzos de docenas de trabajadores. Casi invisible, dejas instrucciones y verás como un terreno apto para motocross se convierte en una eficiente vialidad, fraccionamiento o construcción.
Es importante ser paciente pero al mismo tiempo asertivo con los trabajadores, ya que al ellos desviarse de tus direcciones pierden tiempo y por lo tanto grandes cantidades de dinero. Los topógrafos resuelven problemas complejos con improvisación y razonamiento creativo.
El trabajo es pesado y en ocaciones repetitivo, y ocupas nervios de acero para no empezar a molestar a tus compañeros con quejas incesantes después de 6 horas en el sol o el frío. El hambre es un factor constante.
A pesar de esto te encontrarás con vistas impresionantes, viajarás constantemente y es un mundo de diferencia a estar en un cubículo durante 8 horas viendo tablas de Excel. Estar solo en la naturaleza para algunos es muy terapéutico, mientras que a otros los vuelve locos.
Hay muchos otros factores más que se pueden mencionar, pero por el momento es suficiente compartir con ustedes esta información, y así brindar una visión a este mundo maravilloso de la topografía.