30/04/2026
Cuando era pequeño amaba que mi hermana número 2 me peinara me esponjaba el pelo y me ponía de su spray pasaba días con sus hijos en casa y esos días ella me peinaba apuesto que ella me peino en esta foto, con la hermana número 3, la más chica escuchaba nuestro cassete de gloria Trevi y cantabamos y bailábamos, más cuando me enfermaba del estómago y la garganta (que era súper seguido) ponía el cd de Shakira que nos regaló mi papá en la grabadora que trajo de Estados Unidos y más motivaba a no estar triste… mi hermana número uno cada día del niño con mucha seriedad me decía, disfruta mucho tus días de niño por qué cuando creces todo cambia. Cuando mi hermano era mi hermano veíamos caricaturas juntos, cada sábado veíamos un programa de videos musicales.
Y mi amada madre, me llevó cada día del niño a pasear a ver qué eventos que había en la calle… y cuando había oportunidad los días 30 de abril me llevaba a McDonalds por mi cajita feliz u organizaba una salida con todos mis sobrinos para nadar, preparaba comida.
Mi mamá por eso la amo tanto… cuantas salidas a nadar organizo.
Durante décadas me aferré a esos recuerdos, los priorice. Hice un lado todo lo malo.
Hoy los recuerdo con nostalgia, y con la nobleza de ese cariño enorme que ya no está. Cuando amor había. Creo que mucho.
Cuando cumplí 30 años dije: “ no me voy a esforzar para seas lo que eras “
Y es que después de la infancia y la ternura llega la madurez, la parte de la vida que te hace ver a las personas y situaciones como son.
Ojalá hubiera jugado más, ojalá hubiera abrazado más. Ojalá hubiera sido un niño escuchado, ese niño vio todo y valoró lo mínimo.
Ojalá no hubiera pasado lo que pasó.
Creo que la vida se trata de aprender tus lecciones, y que por más difícil que se ponga, no es una obligación permanecer es lugares donde no eres valorado o estás sufriendo.
Siempre recuerda a tu amigo Efraín con esta frase: párate de la mesa donde ya no se sirve amor ni respeto.
Las personas correctas se disculparán, y las que no lo hacen es bueno darles la espalda toda una vida. Que la vida los perdone.
Siempre seré el niño que presume y atesora recuerdos en su corazón, el que redacta cartas y textos enormes. El que te ve a los ojos y busca un abrazo. Pero cuidado, también sé huir.
Me llego la madurez y la madurez lo ha cambiado todo… como lo dijo la persona que más me ha lastimado en la vida, la misma que me obligó a soltar, pero que irónico.
Me sentí libre y recuperé la ternura.