14/09/2022
Con dedicación especial a mi madre, excepcional Asesora Inmobiliaria y la mejor madre del mundo. Te honro, te bendigo y te agradezco. Ahora entiendo cuando dices que los mejores amigos aquí los conociste y las mayores desventuras también. Te amo.
Si supieras lo importante que es para mí mi trabajo, lo respetarías.
Elegí ser Asesor Inmobiliario, no porque buscara dinero fácil, (de fácil no tiene nada) o por el dinero que significa, sino porque me gusta ver las expresiones de felicidad de aquellos que encuentran lo que están buscando y también esas expresiones de alivio cuando le dices a un propietario que se logró su venta. Me gusta el servicio y la atención al cliente. Me esforcé en aprender la profesión y mientras aprendía iba llegando la experiencia con alta cuota de cobranza y aún sigo aprendiendo, pero ella, sigue cobrando altos intereses.
Si supieras cuánto invierto en dinero, publicidad, celular, gasolina, etc respetarías mi trabajo, y si supieras los domingos que dejé de estar con mi familia por ir a un recorrido, las veces que encargué a un hijo enfermo para ir a trabajar, las mil cancelaciones y las mil propiedades que mostré para lograr una venta y los sueños que he tenido que guardar para cuándo llegue la venta, créeme sin duda honrarías y respetarías aún más mi trabajo.
Y si eres colega, broker, asesor o corredor, como sea que te nombre, tú más que nadie me protegerías, porque son palabras vividas por ti, porque estás palabras son tu espejo, deberías protejerme, para que el esfuerzo de mi trabajo de frutos y llegue el pan a mi mesa, y llegue un descanso tranquilo y los sueños sean realizables. Si tú amas tu trabajo, cómo yo al mío, cobrarías el mismo mínimo porcentaje, para no ser competidores desleales, ni dejar que nadie minimice nuestro trabajo, te prepararías para no solo extender la mano y compartirías la comisión con enorme gratitud para que a todos se nos multiplique.
La ética debería tatuarse en el corazón de los asesores inmobiliarios y grabado en las mente para que nuestro andar sea, entre nosotros, un camino perenne como la hierba y no una guerra encarnizada