06/08/2025
SEÑALAN RED DE PODER TRAS DESPOJOS EN LA COSTA YUCATECA
Mérida, Yucatán - La presión social va en aumento por el caso de un supuesto despojo de terrenos en la zona costera de Yucatán, donde se investiga al notario Carlos M. L., titular de la Notaría 122, por su posible papel como operador legal en transacciones inmobiliarias que habrían presentado irregularidades.
Según fuentes no oficiales, se indica que el fedatario habría participado en trámites que resultaron en el cambio de propietarios de predios de alto valor, lo que permitió su traspaso a particulares con vínculos en esferas de poder político y económico.
Algunas voces señalan que su intervención habría ido más allá de tareas notariales, y que con el respaldo de su cargo habría contribuido a dar una apariencia de legalidad a un posible acto de despojo. Por ello, se exige que las autoridades realicen una investigación exhaustiva y, de hallarse responsabilidades, actúen conforme a la ley, incluso considerando una revisión de su autorización profesional.
Este caso ha generado un debate público sobre el uso de mecanismos notariales, catastrales y jurídicos dentro de un supuesto esquema más amplio que, según algunas versiones, implicaría a antiguos funcionarios estatales y figuras asociadas con la llamada "casta divina".
Entre los señalados se encuentra el exdiputado federal Mario Peraza, quien dirigió el Instituto Catastral durante el gobierno de Rolando Zapata Bello. Desde ese cargo, habría tenido participación en procesos de registro de propiedades que hoy están siendo investigados.
Una fotografía reciente, en la que se observa a varias personas identificadas por los denunciantes en un predio en disputa, ha intensificado el reclamo social para que este caso no quede impune.
Diversos colectivos ciudadanos y representantes políticos han solicitado a las autoridades estatales y federales que desmantelen cualquier red de complicidad que pudiera estar operando en torno al patrimonio costero de Yucatán y que se asegure el acceso a la justicia para quienes se sientan agraviados.