26/04/2026
No aprendes a nadar leyendo sobre agua.
Y tampoco aprendes a vender viendo cómo otros venden.
Las ventas se dominan en la cancha:
hablando con clientes, recibiendo objeciones, negociando, llamando una y otra vez.
El que se atreve a entrar al agua, tarde o temprano aprende a nadar.
Y el que se atreve a vender, tarde o temprano aprende a cerrar.